La primera referencia documentada por los historiadores data del año 1281, hace casi siete siglos y medio

Se celebraba en noviembre y no era un acontecimiento festivo, sino un punto de encuentro para intercambio de productos

J.J. Melero

La Feria de Jumilla hunde sus raíces en la Edad Media, cuando la concesión de ferias y mercados era una herramienta clave para el desarrollo económico, la repoblación y la consolidación del poder real en los territorios de la Corona de Castilla. En este contexto, Jumilla, villa fronteriza durante siglos, adquiere un papel estratégico que explica el temprano interés de la monarquía por dotarla de privilegios. La primera referencia documentada por los historiadores locales data de hace siete siglos y medio.
El 12 de mayo de 1281, Alfonso X El Sabio firma en Córdoba un privilegio rodado en el que otorga Jumilla y su término municipal a Garci Jufré de Loaysa, concediéndole una feria anual, de la que se sabe muy poco.


La referencia documental definitiva sobre la celebración de la feria aparece más adelante, en el siglo XIV. Fue Don Pedro I de Castilla quien, el 20 de octubre de 1357 otorgó a Jumilla una Carta Puebla en la que se concedían 15 días de feria que debían comenzar el día de San Martín (11 de noviembre). Este privilegio real, inscrito en los registros municipales, constituye la primera mención clara y fehaciente de la Feria, tal como se conoció en la Edad Media.

Documento del siglo XIII del Archivo Histórico Nacional estudiado por Antonio Verdú.


Y así se mantuvo durante siglos. La Feria de Jumilla se organizó hasta bien entrado el siglo XIX (1868) en noviembre y no en agosto. Sí se celebraba el 15 de ese mes la fiesta de la Patrona del Ayuntamiento, la Virgen de la Asunción, y en torno al 20 de septiembre la fiesta de la Patrona de Jumilla, la Virgen de Gracia, que según explica el cronista, Antonio Verdú, se bajaba desde el Castillo a la Iglesia de Santiago.
La elección de noviembre no es casual. Las ferias medievales estaban íntimamente ligadas al calendario agrícola y ganadero y en Jumilla, San Martín, coincidía exactamente con el final de la vendimia y todavía no se había dado comienzo a la recolección de la oliva.
Este pequeño espacio de descanso en las faenas agrícolas era ideal para llevar a cabo la Feria, convirtiéndose en punto de encuentro para el intercambio de productos, el pago de rentas y la llegada de mercaderes de otras villas cercanas. Así, la feria no era un acontecimiento festivo como se fue transformando con el paso del tiempo, sino un motor económico y social que reforzaba la posición de Jumilla en su entorno comarcal.
Las celebraciones más solemnes se dejaban para conmemorar las Fiestas de Agosto en honor a la Virgen de la Asunción. De principios del siglo XVI data la celebración en Jumilla del Misterio de la Asunción. El Libro de Propios de 1524 certifica que ya en esta fecha se organizaba.
Y así fue durante, al menos, casi dos siglos, ya que se vuelven a encontrar referencias en 1684. El Misterio de la Asunción de Nuestra Señora se estuvo representando en la Iglesia de Santiago hasta 1708, ya que el 5 de junio de 1709 el obispo Luis Belluga, prohibió la representación del auto sacramental.
Hubo que esperar más de tres siglos, hasta que en 2021 era recuperado a través de una nueva versión de Juan Miguel Valero, que desde entonces se representa cada mes de agosto en el mismo lugar que antaño.

Las fiestas de Moros y Cristianos tienen su origen en los primeros años del siglo XVII

El 14 de julio de 1614 está documentado el acuerdo del Concejo de la Villa de Jumilla para organizar las Fiestas de Moros y Cristianos en las Fiestas de la Asunción, es decir en torno al 15 de agosto. Se nombra, ya en aquel momento, a los capitanes y alféreces moros y cristianos. De apenas dos años después, 1616, se conserva otro acuerdo similar de nombramiento de cargos, lo que certifica la consolidación de la celebración hace ya más de cuatro siglos.
Con el paso del tiempo, estas fiestas se pierden, pero son recuperadas en 1987 por la Asociación de Moros y Cristianos Don Pedro I, creada con este objetivo en febrero de ese año y presidida por Pedro Pérez Caballero.

Moros y Cristianos en el Castillo a finales de los años 80 Archivo Gea Rovira


No sin polémica, las fiestas volvieron a incluirse en torno a las Fiestas de la Asunción. En agosto, coincidiendo ahora con la Feria, Fiesta de la Vendimia y Festival Nacional de Folklore, que nutrían de actos la mayor parte del programa de actividades, lo que generó no pocos enfrentamientos por coincidencia de fechas entre colectivos festeros.
En 2024 y tras un parón de un año, las Fiestas de Moros y Cristianos se sacaron de la Feria y se sitúan, desde entonces, en los primeros días del mes de junio.

DETALLES Y CURIOSIDADES

LAS GUERRAS CARLITAS O LAS EPIDEMIAS, RAZONES DE SUSPENSIÓN DE LA FERIA
La Feria de Jumilla ha tenido que suspenderse a lo largo de la historia por diferentes razones. En 1873 la decisión se tomó ante el peligro de las partidas carlistas en la zona. Poco después, en 1885 y 1890 se sabe de la suspensión por la epidemia de cólera y la situación sanitaria. Mucho más cercana en el tiempo es la ausencia de Feria que provocó la pandemia de covid en el año 2020.

LA FERIA EN SAN MARTÍN, GERMEN DE LA MATAVENDIMIA Y FIESTAS QUE LLEGAN A HOY
Celebrar una fiesta cuando finaliza la vendimia es una tradición desde tiempo inmemorial en cualquier finca de Jumilla. Es lo que tradicionalmente se conoce como matavendimia, que hoy da nombre a un evento que se organiza desde hace unos años a finales de octubre por la DOP Jumilla. Sin duda, también fue el germen que llevó a la creación de la Fiesta de la Vendimia en 1972.

LA ACTUAL FERIA AGRÍCOLA TAMBIÉN SE CELEBRA EN NOVIEMBRE COMO ANTAÑO
Que la actual Feria Agrícola que anualmente organiza la Concejalía de Agricultura se celebre en noviembre no es casualidad. Se eligió esa fecha para coincidir con la original Feria, siendo un evento comercial con fin parecido a cómo eran los de entonces.