Luis Javier Rodríguez y Carlos William Martins se han cruzado España en bicicleta, acumulando más de 12.000 metros de desnivel positivo
Reto que puso a prueba la fuerza física y mental de dos jumillanos
J. J. Melero
Luis Javier Rodríguez y Carlos William Martins, integrantes del Íberos Bike Club, se marcaron un reto de los que dejan huella: cruzar España de punta a punta en bicicleta, desde Jumilla hasta Santiago de Compostela. Un desafío mayúsculo que afrontaron en cinco largas etapas seguidas, con el objetivo añadido de llegar cada día con tiempo suficiente para recuperar fuerzas y preparar la jornada siguiente.
El primer tramo concluyó en El Toboso, en la provincia de Toledo, tras superar las exigentes pendientes en dirección a Liétor y Ayna. Completaron 230 kilómetros y acumularon 2.244 metros de desnivel positivo.
La segunda jornada tuvo como destino La Adrada, en la provincia de Ávila. Fue una etapa predominantemente llana, aunque con un exigente final en ascenso. Los corredores disfrutaron de los interminables campos de cereal de Castilla, atravesaron la histórica ciudad de Toledo y tuvieron como referencia constante las montañas de la Sierra de Gredos. Al término del día, el cuentakilómetros marcaba 206 kilómetros y 1.588 metros de desnivel acumulado.

La tercera etapa elevó notablemente la dificultad. El gran reto del día fue la ascensión al Puerto de Paramera, una subida que alcanza los 1.395 metros y que exigió afrontar 15 kilómetros con una pendiente media del 4,5%. En total hicieron 222 kilómetros y 2.758 metros de desnivel positivo.
La cuarta etapa cambió completamente el guion. Aunque los primeros kilómetros recordaron a las largas rectas castellanas del día anterior, todo se transformó al adentrarse en tierras gallegas. Aparecieron las montañas, que acompañaron a los ciclistas hasta Valdegodos, en la provincia de Ourense. En total 223 kilómetros, con otros 2.710 metros de desnivel acumulado.
Y el destino final no era otro que llegar hasta la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela. Una jornada marcada por la constante sucesión de valles, ríos, bosques y puertos de montaña. Fue una de las etapas más bellas del recorrido, que concluyó tras 181 kilómetros y 2.957 metros de desnivel positivo.
Tras cinco días consecutivos sobre la bicicleta, la aventura finalizó con 1.064 kilómetros recorridos y 12.257 metros de desnivel positivo acumulado.

Un reto apasionante que puso a prueba la resistencia física y mental de los participantes y que no habría sido posible sin el imprescindible apoyo de Remedios López, encargada del vehículo de asistencia y de toda la logística.



