Editorial
Hay un momento, cada año, en el que Jumilla vuelve a mirarse a sí misma. No es la feria, ni la Semana Santa, ni ninguna de las grandes citas que llenan el calendario festivo de la ciudad. Es algo más discreto, pero no menos importante. Se trata de la apertura del plazo de candidaturas a los Premios Siete Días Jumilla. Y aunque pueda parecer un trámite menor, lo cierto es que aquí empieza todo.
Porque antes de que en septiembre se enciendan los focos, antes de los aplausos y los discursos de agradecimiento, hace falta que alguien se pare a pensar en quién merece ser reconocido. Hace falta que un vecino escriba el nombre de esa persona que lleva años sosteniendo un proyecto social sin pedir nada a cambio, que una asociación proponga a ese profesor que ha cambiado la vida de sus alumnos, que alguien no deje pasar por alto la trayectoria silenciosa de quien ha dedicado su vida a Jumilla sin esperar homenajes.

Estos premios no los inventa una redacción encerrada entre cuatro paredes. Los construye nuestra propia ciudad, candidatura a candidatura, nombre a nombre. Por eso el plazo, que permanecerá abierto hasta el 13 de agosto, es mucho más que una fecha a tener en cuenta. Es una invitación a participar, a mirar alrededor y a poner en valor lo que a veces damos por sentado.
El 27 de septiembre se entregarán los galardones. Pero el verdadero valor de estos premios se está escribiendo ya, en cada propuesta que llegue a la redacción. Ese es el verdadero pistoletazo de salida: no el de la gala, sino el de la mirada colectiva que hace posible que Jumilla se reconozca en sus mejores personas.
Esperamos vuestra colaboración.









