Es lo que afirmó el presidente del grupo de Cáceres en la recepción
Jumilla ha sido el escenario nacional de la música, la danza y los cantos populares
Mari Carmen Cañete Vera
Desde el pasado sábado, Jumilla ha sido el escenario nacional de la música, la danza y los cantos populares y tradicionales, con la celebración del 45 Festival de Folklore Ciudad de Jumilla.
De esta forma, a lo largo de varias jornadas, y en distintos escenarios, plazas, jardines, pedanías y peñas, han mostrado su buen hacer los grupos: Agrupación Folklórica Alcazaba (Almería), S’eixam Malloquí (Palma de Mallorca), Asociación de Folklore El Redoble (Cáceres), Panda de Verdiales de La Joya de Antequera (Málaga), Coros y Danzas Siete Coronas (Puente Tocinos, Murcia) y el anfitrión Coros y Danzas Francisco Salzillo de Jumilla.
Además, en la clausura tomó parte el grupo Fraternidad Folklórica y Cultural Salays (Bolivia) de Jumilla.
“El vino es la única obra de arte que se puede beber”
Las agrupaciones fueron recibidas el pasado sábado en el Ayuntamiento de la localidad, por parte de las autoridades locales y junto a representantes de colectivos.

La alcaldesa Seve González y el director del FNF Ciudad de Jumilla José Carrión dieron la bienvenida a los grupos participantes.

En este acto, intervino el presidente de El Redoble, de Cáceres, Raúl Merino Duran quien destacó que “el vino es la única obra de arte que se puede beber y el folklore, la única obra de arte que se puede bailar, cantar y respirar y no existe una alianza más perfecta que la que nos reúne en Jumilla”. “El Festival Nacional de Folklore, -añadió-, se ha transformado en la verdadera bodega del folklore español, durante 45 años, esta ciudad ha ido atesorando una colección incalculable de cosechas, pues cada grupo que ha pisado vuestras plazas, no es sino, una botella única, guardada en los estantes de esta gran enoteca cultural”.

Raúl Merino aseguró “hoy venimos a descorchar ente vosotros lo mejor de nuestras tierras. Venimos a ofrecer nuestro propio ‘coupage’ de ritmos y costumbres para maridarlo con la generosidad jumillana”. Terminó deseando que “durante estos días, la música, la danza y el vino se fundan en una misma celebración. Que cada baile sea un brindis por la fraternidad entre pueblo y que este 45 festival siga envejeciendo con la solera, el prestigio y la excelencia que solo las mejores cosechas consiguen”.

A continuación, tuvo lugar un intercambio de regalos representativos de los lugares de procedencia de las agrupaciones folklóricas participantes en este FNF.
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