Estas construcciones fueron presentadas por Cayetano Herreno en las Jornadas de Patrimonio Cultural de Murcia

Una ponencia que despertó un gran interés de los profesionales, por lo insólito de estas construcciones

El director del Museo de Etnografía, Cayetano Herreno ha participado, un año más, en las XXXII Jornadas de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia.
Herrero ofreció una comunicación, en la Universidad de Cartagena, sobre dos nuevos cucos para el estudio de la piedra en seco del término municipal de Jumilla. Uno de ellos sirvió de refugio para agricultores y el otro, como escondite para bandoleros.

Cuco de Los Peporros

El que fue refugio del agricultor o pastor se ha denominado Cuco de Los Peporros, por encontrarse cercano a la casa-cueva del mismo nombre. Fue localizado por Jacobo Herrero en el paraje de la Torre del Rico. Su construcción está realizada con mampostería en seco enteramente con piedras del lugar, con forma alosetada encajadas entre sí, sin ningún tipo de argamasa para sujetar las piedras, ni enlucido exterior ni interior. Está construido por el sistema de falsa cúpula en la que cada hilera de piedra se va colocando unos pocos centímetros más hacia el interior para ir cerrando el techo para construir la cúpula y llegar a cerrarla con una piedra de mayor tamaño que sirve de clave.
Realizado al más puro trabajo artesanal por el pastor o agricultor que posee unas breves nociones básicas para este tipo de construcciones, y dedicado a resguardo de días de frio o calor para mejor conservación del agua y alimentos. También usado como lugar de descanso en las fatigosas jornadas de trabajo en el campo.


La puerta de entrada está realizada con la base de una gran piedra, a modo de portal, de donde nacen las dos jambas, de diferente estructura puesto que la de la parte izquierda está elaborada con una roca de mayor tamaño, puesta en vertical y que sobre ella continua una serie de piedras planas que propongan su altura hasta los 109 cm. La jamba de la parte derecha está construida por una sucesión de piedras apoyadas unas encima de otras, hasta llegar a emparejarse con la altura de la anterior jamba y sobre ellas se ha colocado el dintel que conforma una puerta de 63 cm de vano.

Zulo de Pisana

El otro cuco se ha denominado como Zulo de Pisana, situado en el Parque Regional El Carche. Es la construcción a piedra seca que más alta se ha localizado, pues se encuentra a casi 900 metros de altura sobre el nivel del mar. Fue comunicado por Juan José Bas Zaragoza. Según explica Cayetano Herrero, “desde la primera visita a este cuco nos fascinó y nos entraron mil dudas sobre su construcción y más tarde sobre su uso. Lo primero que nos sorprendió fue su puerta de entrada que está compuesta por dos jambas de piedra, de una sola pieza y de 40 cm. cada una, sobre ellas se asienta un dintel también de una sola pieza de 77 cm. de largo y 30 cm. de grosor, ello hace que le deje un vano de entrada de tan solo 40 cm. de altura por una anchura de 45 cm. Lo que hace muy complicado el acceso a su interior por una persona de complexión normal más”.
Esta construcción también la diferencia del resto de cucos del término municipal de Jumilla, porque el suelo del mismo no se encuentra al mismo nivel, en este caso el suelo se encuentra a rebajado a 85 cm. de profundidad respecto al suelo de la puerta de entrada, lo que hace mucho más difícil la salida al no poder apoyar los pies. Esta medida de profundidad la sitúa a finales del siglo XVIII al corresponder con la antigua medida de una vara castellana (83,59 cm.).


Su edificación de la pared está realizada con mampostería en seco de piedra redonda que es la que tiene en su cercanía, lo que lo hace más singular, pues el constructor tiene que estar mucho más especializado en la construcción de piedra en seco, ya que es más difícil encarar unas con otras al no ser planas y poder levantar la construcción con la técnica de la falsa cúpula, para que cada hilera de piedras puedan ir cerrando unos centímetros para construir la falsa cúpula y que en este caso no se encuentra terminado con una gran piedra que haga clave, si no que cierra con una piedra del mismo tamaño.
“Es importante resaltar que una vez terminado el cuco o zulo es tapado con tierra del terreno con objeto de ocultarlo para que no se vea desde el exterior. También es importante manifestar que toda la parte superior se tapa solamente con piedra de poco tamaño, para que su cúpula pueda respirar de dentro hacia fuera, resbalando el agua, pero que el aire sí pueda salir al exterior”, destaca Herrero.
El suelo del habitáculo interior del cuco es completamente redondo con un diámetro de 250 cm., que lo convierte en la media mayor de los cucos jumillanos, si esto lo pasamos a una medida antigua, como es la vara castellana, se puede decir que mide 3 varas y su altura interior de 280 cm., pasándola también a varas, tiene una altura de 10 pies o 3 varas y un pie. Por lo que tomando como referencia la vara, se podría situar la construcción del mismo a finales del siglo XVIII o principios del siglo XIX, puesto que la medida de la vara perduró como medida popular.

“La construcción en piedra seca más rara e interesante”

El director del Museo Etnográfico asegura que “hasta el momento, el Zulo de Pisana es la construcción en piedra seca más rara e interesante que se ha podido localizar en la zona de Jumilla y en otras provincias limítrofes. Aparentemente se trata de un cuco, pero con características muy especiales, pues su única entrada la tiene en su lado de poniente y con una puerta de características muy especiales pues el vano de reducidas dimensiones, como ya hemos indicado anteriormente, lo que hace muy difícil el acceso a su interior por parte de una persona”.
Después de muchos estudios, consultas, búsquedas y comparaciones con otras construcciones, todo se encamina a que era destinada a zulo o escondite.
La palabra zulo, en el Diccionario de la Lengua Española, dice que proviene del vasco y que vendría a ser sinónimo agujero. En definitiva, un lugar oculto y cerrado para esconder ilegalmente cosas o personas. También, se puede describir como escondrijo, que se trataría sitio escondido y oculto, asociado a actividades clandestinas.
Con estas definiciones y observando este cuco, “efectivamente se parece mucho a estas descripciones, pero con otras características más amplias, pues en nuestro lugar, en vez de un agujero sí que fabricaron un habitáculo, amplio y cómodo cuco, pero lo escondieron con tierra y piedra, dejando solo una puerta de acceso con pequeño vano, fácil de esconder y camuflar”, sostiene Cayetano Herrero.
También se puede definir como refugio para desde dentro observar el paso de gentes y poderte defender fácilmente. Asimismo, “por su exquisita y trabajada estructura se puede pensar fácilmente que se realizó para pasar grandes espacios de tiempo, poder tener un cómodo catre o jergón (colchón de paja, esparto o hierba para una sola persona), también podemos añadir una banqueta de madera de pino con tres patas”.
Por todo lo expuesto, se puede pensar que su uso estaría vinculado bien a bandoleros, contrabandistas y desertores de nuestra última Guerra Civil, o maquis. De todos ellos, son frecuentes las historias relacionadas con la Sierra del Carche y su utilización como refugio por personas al margen de la ley, valiéndose de su fisonomía agreste y boscosa, que da pie a todo tipo de leyendas y que bien pudieran tener cierto poso real. Asimismo, se tiene constancia de escaramuzas relacionadas con las Guerras Carlistas según periódicos de la época, a los finales del siglo XIX.
Esta ponencia resultó muy didáctica por el empleo de dibujos realizados por Eduardo Gea y despertó el interés de los profesionales asistentes por lo insólito de estas construcciones.