Editorial

Mañana, con la llegada del Viernes de Dolores, Jumilla cruzará ese umbral que transforma la espera en vivencia. Atrás quedarán semanas intensas, una Cuaresma plena de actos, encuentros, cultos y preparativos que han ido marcando, paso a paso, el pulso de una ciudad que entiende su Semana Santa no solo como tradición, sino como identidad.
Han sido días de una agenda incesante, y en este camino, desde Siete Días Jumilla hemos asumido, una vez más, el compromiso de acompañar, contar y documentar cada uno de estos momentos. No es una tarea sencilla. La amplitud y diversidad de actos exige presencia, dedicación y, sobre todo, respeto por lo que cada uno representa. Todo ha de ser recíproco, si queremos que funcione bien.


Pero en este trabajo previo realizado, si hay un colectivo que merece una mención especial es, sin duda, la Asociación de Tambores Cristo de la Sangre, organizador de las Tamboradas de Jumilla. Porque sí, las tamboradas también son Semana Santa, y lo son con una fuerza, una identidad y una capacidad de convocatoria que las convierten en uno de los pilares fundamentales de estas celebraciones, demostrado una sensibilidad y un respeto ejemplar hacia el trabajo de los medios de comunicación. Facilitan, colaboran, comprenden y valoran la importancia de que su esfuerzo llegue a toda la ciudadanía. Esa disposición, lejos de ser un detalle menor, engrandece aún más su papel dentro de la Semana Santa jumillana.
Se abren días realmente emocionantes y desde estas páginas, renovamos nuestro compromiso.