Editorial

En un contexto económico dominado por grandes corporaciones, la cooperativa Campos de Jumilla cumple 40 años recordándonos que otra forma de hacer empresa no solo es posible, sino necesaria. Nacida del esfuerzo colectivo de tan solo 12 agricultores, hoy es un ejemplo consolidado de economía social, arraigo territorial e innovación en el sector agroalimentario.
El mejor ejemplo de su evolución es el nuevo centro logístico que han inaugurado, dotado con cámaras de atmósfera controlada pioneras en la zona. Una inversión que refleja cómo tradición e innovación pueden ir de la mano para ganar competitividad sin perder identidad.


Y ahí reside una de las claves del éxito de Campos de Jumilla, que ha sabido modernizarse sin perder su esencia. Ha entendido que el futuro del campo no pasa por elegir entre tradición o tecnología, sino por integrar ambas. Desde la producción de fruta de verano, con especial protagonismo para la pera Ercolini, hasta la logística avanzada, la cooperativa ha construido una cadena de valor sólida y eficiente. Además, ha fomentado sinergias con otros grupos que le permiten trabajar durante todo el año, no solo de forma estacional.
Sin embargo, no todo son certezas. El sector sigue enfrentando desafíos estructurales, como es el acceso al agua, los costes de producción o la competencia global. En ese escenario, iniciativas como esta cooperativa no solo son ejemplos de éxito, sino también piezas clave para sostener el equilibrio económico y social de comarcas enteras.
Felicidades y a seguir con trabajo y compromiso.