En clave de sol by Gustavo López

Hay celebraciones que trascienden lo meramente festivo para convertirse en todo un símbolo con multitud de valores. El Certamen de Cuarentunas Ciudad de Jumilla es, sin duda, una de ellas. No se trata solo de música, capas y canciones que evocan tiempos universitarios. Sinceramente creo que es algo mucho más profundo que yo denomino el fenómeno ‘cuarentuna’, donde todo lo que pasa se pone al servicio de una causa solidaria, en este caso a favor de AFAD, Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer, organizadora un año más de este evento.
En un mundo donde la prisa y lo inmediato suelen imponerse, iniciativas como esta nos obligan a detenernos y mirar hacia quienes más lo necesitan, recordándonos que la memoria, que precisamente es aquello que esta enfermedad arrebata, también se construye colectivamente a través de gestos como estos.


Pero si algo define este particular fenómeno ‘cuarentuna’ es la implicación sincera de quienes participan. Las tunas que acuden a Jumilla no lo hacen únicamente por el placer de actuar o de reencontrarse, lo hacen con un propósito que va más allá del escenario y que se pone de manifiesto a cada instante del programa preparado. En las actuaciones, pasacalles, la esperada ronda, cada nota interpretada lleva consigo un mensaje de apoyo, de compromiso, de empatía.
A esta implicación se suma la respuesta del público. Vecinos y visitantes que llenan calles y plazas no solo disfrutan del espectáculo, sino que forman parte activa de lo que se convierte en una cadena de solidaridad. Su presencia, su participación, su contribución, hacen que el certamen sea un acto colectivo donde nadie es mero espectador. Todos aportan.
Y es precisamente en esa suma donde reside la verdadera fuerza del evento. Porque el apoyo que recibe AFAD Jumilla no es solo económico, aunque este sea fundamental, sino también social y emocional. Es el reconocimiento de una labor imprescindible, muchas veces silenciosa, que encuentra en este certamen un altavoz y un respaldo visibles.
El fenómeno ‘cuarentuna’ emerge como un ejemplo. No se trata de nostalgia, sino de compromiso. No se trata solo de recordar, sino de actuar. Jumilla, una vez más, ha demostrado que cuando la cultura y la solidaridad caminan juntas, el resultado va mucho más allá de un evento y se convierte en una expresión auténtica de lo que significa poner el corazón en lo que hacemos.