Los vinos monastrell vuelven a destacar por su “intensidad, fruta y equilibrio”
Diecisiete catadores participaron en una jornada en la que se analizaron 35 vinos de la última campaña, junto al vino genérico que el Consejo utilizará para la promoción
Lola Tomás ruiz
La Denominación de Origen Protegida Jumilla ya tiene veredicto para sus vinos de la cosecha 2025: la añada ha sido calificada oficialmente como “muy buena”.
La decisión la tomó el panel de cata del Consejo Regulador durante la sesión celebrada el pasado viernes, coincidiendo con la festividad de San Isidro, patrón de los agricultores, en el Museo del Vino de Jumilla.
Diecisiete catadores participaron en una jornada en la que se analizaron 35 vinos elaborados en la última campaña, además del vino genérico que el Consejo Regulador utilizará este año en acciones promocionales. La cata estuvo coordinada por el jefe del panel, Joaquín Salamero, y la secretaria gerente del organismo, Carolina Martínez.

Cosecha complicada
La añada 2025, según el Consejo Regulador DOP Jumilla, llega marcada por los contrastes climáticos y por el esfuerzo de viticultores y bodegas para sacar adelante una cosecha complicada. Tras tres años de sequía extrema, las lluvias de primavera trajeron cierto alivio al viñedo, aunque insuficiente para compensar el desgaste acumulado.
A ello se sumó un intenso episodio de pedrisco que arrasó más de 4.000 hectáreas y una fuerte ola de calor en agosto que aceleró la maduración de la uva y obligó a adelantar la vendimia.

Pese a las dificultades climáticas, los vinos de la añada 2025 han convencido al panel de cata, especialmente los tintos de monastrell, de los cuales los enólogos han destacado por su intensidad, fruta y equilibrio. La DOP Jumilla pone el foco en la evolución de las bodegas, que apuestan por nuevos estilos más frescos y ligeros. Ahora tras las lluvias de 2026 el Consejo mira con optimismo el nuevo ciclo vegetativo y la recuperación del viñedo de cara a la próxima cosecha.








