Doctora María Teresa Marín-Padilla Cuddihy. Hija del profesor Miguel Marín Padilla.

Lola Tomás Ruiz

La hija del prestigioso neurocientífico jumillano Miguel Marín Padilla ha visitado estos días Jumilla para culminar la cesión oficial del legado científico de su padre al municipio. Más de 5.000 muestras cerebrales, manuscritos, microscopios y décadas de investigación pasarán ahora a formar parte del futuro Centro de Interpretación del Cerebro, un proyecto con vocación científica y divulgativa. Desde Estados Unidos, donde reside, María Teresa Marín atiende a este periódico para hablar del legado de su padre y de la emoción que ha supuesto devolverlo a su tierra.

¿Desde dónde nos atiende?

Desde New Hampshire, en Estados Unidos, donde mi padre desarrolló prácticamente toda su carrera profesional en Dartmouth Medical School. Su vida estuvo siempre dedicada a la investigación y a la enseñanza de los estudiantes de Medicina.

Ha pasado varios días en Jumilla revisando y formalizando la cesión del legado científico de su padre. ¿Cómo ha vivido personalmente ese proceso?

Ha sido muy emocionante. Mi padre dedicó toda su vida a este trabajo y para nuestra familia la investigación siempre fue lo primero.
Recuerdo que, incluso los fines de semana, si había que estudiar un caso en el hospital, él acudía inmediatamente. Tenía una dedicación absoluta.

¿Qué ha sentido al revisar todas esas cajas llenas de muestras, documentos y materiales científicos?

Sobre todo emoción y responsabilidad. Cuando ves la enorme cantidad de trabajo que hay detrás de cada laminilla y de cada estudio, entiendes la importancia de conservarlo y de tratar de darle continuidad. Mi mayor ilusión es la que tenía mi padre, y es que todo este valiosísimo material no quede guardado en un rincón, sino que pueda servir a nuevas generaciones de investigadores.

Su padre siempre decía que todavía conocemos muy poco sobre el cerebro humano.

Sí, y lo repetía constantemente. Él comparaba el cerebro con el universo, un territorio inmenso del que apenas conocemos una pequeña parte. Por eso quería que estas investigaciones siguieran avanzando y que los jóvenes científicos pudieran continuar con ese trabajo que inició con tanto empeño.

¿Qué papel ha jugado el Ayuntamiento de Jumilla en todo este proceso?
Ha sido fundamental. Estoy muy agradecida a la alcaldesa, Seve González; a la secretaria del Ayuntamiento Fina Torres; a la concejala Mari Carmen Cruz y al doctor Francisco Guardiola, de la Universidad de Murcia, por toda la ayuda y el interés mostrado para hacer realidad este proyecto. Han sido excelentes compañeros para que este legado llegue al siguiente nivel que merece, y que estoy segura, será una realidad muy pronto.

¿Hubo algún momento especialmente emotivo durante la catalogación?

Sí. Recordé mucho cómo trabajaba mi padre durante las autopsias pediátricas. Siempre trataba a cada paciente con una enorme dignidad y respeto, incluso después de fallecido. Para él era muy importante ayudar a las familias a entender qué había ocurrido. Ese lado humano me marcó muchísimo.

El profesor y doctor Miguel Marín Padilla, que además cabe recordar que es Hijo Predilecto de Jumilla desde el año 2000, trabajó con técnicas muy poco habituales. ¿No es así?

Así es. Aprendió en España la técnica de Golgi, en el Instituto Ramón y Cajal, y la utilizó durante toda su carrera. Ello le permitía observar el cerebro de una manera única, visualizando la morfología neuronal de manera tridimensional y detallada. Mi padre tenía una enorme capacidad científica. Era un hombre con muchísimo conocimiento.

El objetivo es que este legado no sea solo expositivo, sino también útil para la investigación. Él lo llamaba su “sancta sanctorum”.

Exactamente. Mi padre quería que el material siguiera utilizándose. La idea de que en Jumilla puedan celebrarse jornadas, conferencias, encuentros científicos o colaboraciones con otros investigadores nos ilusiona muchísimo.

¿Cree que en Jumilla somos conscientes de la importancia de este legado?
Probablemente todavía no del todo. Estamos hablando de más de 5.000 muestras cerebrales y de décadas de investigación científica. Puede convertirse en algo muy importante para Jumilla y para mucha gente joven interesada en la ciencia.

También se habla de la creación de una futura cátedra ligada a este legado.

Sería maravilloso. Mi padre trabajó con investigadores españoles muy importantes y estoy segura de que le habría encantado ver cómo su trabajo sirve ahora para impulsar nuevos estudios e investigaciones. Sé que trabajó mucho con el doctor Guzmán Ortuño Pacheco, y yo he podido conocer y trabajar ahora con Francisco Guardiola, de manera que la creación de esta cátedra sería muy acertada para que los investigadores puedan venir y proseguir con los estudios.

Durante su visita ha conocido posibles ubicaciones para el futuro centro.

Sí. Mi padre tenía mucho cariño al casco antiguo porque allí pasó parte de su infancia y vivió la Guerra Civil, pero también hemos visto otros espacios con más posibilidades para desarrollar conferencias, actividades y encuentros científicos. Estoy a merced del Ayuntamiento en lo que se pueda hacer, y entusiasmada.

¿Con qué sensación regresó a Estados Unidos después de estos días en Jumilla?

Muy emocionada. Pasear por las calles donde creció mi padre y poder participar en algunos actos y celebraciones organizadas en la ciudad, algunas de ellas en la iglesia de Santiago ha sido todo muy especial y me ha traído muchos recuerdos.
Toda mi familia siente un enorme cariño por Jumilla y estamos muy felices de ver cómo este proyecto empieza a hacerse realidad.

¿Qué le gustaría que nunca se olvidara de Miguel Marín Padilla?

Que dedicó su vida al conocimiento y a la educación de los jóvenes. Espero que su trabajo siga vivo y que ayude a futuras generaciones a aprender más sobre el cerebro humano.

¿Volveremos a verla pronto por Jumilla?

Sí, por supuesto. Esto es solo el principio. Queda mucho trabajo por hacer para organizar todo el material y me gustaría seguir colaborando para que pueda utilizarse correctamente y tenga el valor científico que merece.

¿Cómo cree que habría vivido su padre este reconocimiento que ahora le brinda Jumilla?

Estoy segura de que mi padre estaría profundamente emocionado con todo lo que se está haciendo.
Él siempre llevó a Jumilla y a España en el corazón, y aunque desarrolló su carrera en Estados Unidos, nunca perdió el vínculo con su tierra y le hacía muchísima ilusión que su trabajo pudiera regresar algún día aquí y servir a futuras generaciones.