El rincón del lector. Artículo de colaboración.

Mayte Salmerón Almela. www.mayterauf.com

Llegados a este momento siempre me gusta hacer un análisis de cuáles han sido mis mejores lecturas del año; un artículo que se ha convertido en habitual y que puede resultar útil para eliminar esas dudas que solemos tener a la hora de qué libro regalar.
En general, no ha sido un gran año en lo que a lecturas se refiere, sea porque he dedicado demasiado tiempo a relecturas, a documentarme para mis escritos o porque no he estado muy abierta a esas otras nuevas historias que he leído. Sea como sea, he aquí el pódium de mis tres mejores lecturas.
En el tercer puesto se encuentra Por si un día volvemos de María Dueñas. Desde mi punto de vista, es una historia que nos recuerda mucho a la de El tiempo entre costuras, de ahí que me haya encantado. En esta ocasión la trama tiene lugar en Orán (Argelia), una tierra marcada por la convivencia de diferentes culturas, el dominio colonial francés y las tensiones políticas y sociales de la época. La autora recrea el contexto histórico con total minuciosidad sin caer en el exceso de descripciones.

Es una historia de total superación; la protagonista huye de su hogar y, entre cientos de calamidades, tendrá que enfrentarse a un problema tras otro. A pesar de todos esos obstáculos, el amor tiene cabida en su vida, lo que enriquece a la novela y no deja a nadie indiferente. Es una de mis recomendaciones más repetidas entre amigos y familiares durante estos últimos meses.

El libro con medalla de plata es El problema final de Arturo Pérez Reverte una novela que se lee con la sensación constante de estar participando en un juego de investigación. Arturo Pérez-Reverte construye un homenaje al género detectivesco clásico, especialmente al universo de Sherlock Holmes, sin caer en la mera imitación y con todos los elementos necesarios para disfrutar de un buen misterio: varios asesinatos, un grupo de grandes personajes, todos ellos sospechosos y un solo explicación.

Es un libro que entretiene, exige atención y recompensa al lector con una experiencia tan elegante como estimulante. El final es totalmente inesperado y, al menos a mí, me recuerda a una novela de Agatha Christie, que es mejor no especificar para no desvelar ningún spoiler.
Por último, con la medalla de oro, nos encontramos un libro de no ficción dedicado a los amantes de la escritura, Así se escribe un libro de David Remartínez. Lo que puede parecer un manual típico para escribir una novela, es, en realidad, una mirada honesta y directa sobre lo que significa sentarse a escribir. Lejos de fórmulas mágicas, el libro combina consejos prácticos con reflexiones personales que acompañan tanto a quien empieza como a quien ya ha recorrido parte del camino.

Su mayor acierto es desmitificar el proceso creativo sin restarle profundidad ni pasión, recordándonos que escribir es, ante todo, un ejercicio de constancia, escucha interior y valentía. Es un libro que no promete resultados inmediatos, pero sí algo más valioso: claridad, motivación y una relación más consciente con la escritura.
Ya solo me queda mandarte mis mejores deseos para el 2026. Espero que en vuestra lista de peticiones a sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente se incluya al menos un buen libro y que fomentéis la práctica de la lectura en vuestro entorno más cercano.
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