En clave de sol by Gustavo López
El calendario político no perdona. Aunque parezca que aún queda tiempo, 2026 se presenta como el último ejercicio completo antes de que Jumilla vuelva a mirar a las urnas en las próximas elecciones municipales. Un año decisivo, no solo por lo que queda por hacer, sino porque marca la frontera entre la gestión y la campaña, entre las promesas y los hechos.
Como es lógico, cuando en una legislatura se da el cambio de color político, la primera parte es para posicionarse, adaptar cosas o sembrar. Pero llegados a este punto, al 2026, ahora ya no caben excusas, y es el momento de demostrar con claridad cuál es el modelo de ciudad por el que se apuesta y, sobre todo, cómo se van a ejecutar las cosas. Porque a partir del verano, querámoslo o no, la política local entrará en la recta final y cada decisión será leída en clave electoral. No hay que olvidar que le memoria de los ciudadanos suele ser muy corta.

Uno de los hitos fundamentales de este año será, sin duda, la aprobación del presupuesto municipal. No se trata de un trámite más. Es el documento que refleja las prioridades reales, donde se decide qué proyectos avanzan y cuáles se quedan en el cajón. El último presupuesto completo de la legislatura debería ser también el más ambicioso, el que traduzca en números los compromisos adquiridos con los vecinos y vecinas de Jumilla. Y el que ponga luz a las reivindicaciones históricas locales, que también las hay.
Quedan proyectos por hacer. Algunos largamente demandados, otros anunciados como estratégicos para el desarrollo del municipio. Infraestructuras, servicios públicos, mantenimiento urbano, apoyo al tejido económico y social… la lista es conocida por todos. La cuestión ya no es qué se quiere hacer, sino qué se va a hacer realmente en este último tramo con margen de ejecución y cómo.
Porque a partir de la segunda mitad del año, el contexto cambia. El debate político se intensifica, las agendas toman otro caire, los discursos se miden y la gestión diaria ya va contrarreloj. No es una crítica, es una realidad que va unida a cualquier legislatura y que siempre se repite. Por eso, este primer semestre de 2026 es clave: es el tiempo útil, el tiempo de empujar expedientes, de cerrar proyectos, de dejar encaminadas actuaciones mirando a largo plazo y, sobre todo, de remar juntos en beneficio de Jumilla.
La ciudadanía es cada vez más exigente y menos paciente, no evalúa intenciones, sino resultados, tanto del gobierno como de la oposición. El examen está servido.












