En clave de sol by Gustavo López

El año pasado viví la gala de los Premios Hypnos de Jumilla desde un lugar muy especial, ya que tuve la oportunidad de subir al escenario para recoger, en nombre de Siete Días Jumilla, el Premio Embajador de Jumilla. Fue un momento cargado de emoción, de orgullo y también de una gran responsabilidad. Porque aquel reconocimiento no hablaba solo de un medio de comunicación, sino de muchas historias contadas durante 25 años, de personas anónimas, de colectivos, de tradiciones y de una forma de entender Jumilla y de contarla desde dentro.
Recuerdo aquella noche con una mezcla de nervios y gratitud. El Premio Embajador de Jumilla fue, y sigue siendo, un estímulo para seguir trabajando con rigor, cercanía y respeto por todo aquello que da forma a nuestra identidad como pueblo.
Este año, sin embargo, la experiencia fue bien distinta. Asistí a la gala y la seguí con atención desde una platea, sin la presión del escenario y con la serenidad que da el haber vivido ya ese momento. Y esa posición me permitió disfrutarla de otra manera, más pausada, más reflexiva, centrada en observar y reconocer el trabajo de los auténticos protagonistas de la noche: los galardonados.


La ceremonia volvió a ser un fiel reflejo de la riqueza humana y profesional de Jumilla. Hubo reconocimientos al talento joven, a nuevas generaciones que empujan con fuerza, formación e ideas, demostrando que el futuro se construye ya en el presente. Juventud que aporta energía, creatividad y una visión moderna sin perder el arraigo.
También se puso en valor el esfuerzo constante, ese trabajo silencioso y perseverante que no siempre ocupa titulares, pero que resulta imprescindible para que proyectos, empresas e iniciativas sigan adelante. Premios que recuerdan que detrás de cada logro hay horas, sacrificios y una firme voluntad de superación.
Todos los discursos fueron realmente emocionantes, pero personalmente, por todo lo vivido con él, el reconocimiento a la trayectoria de Manuel Gea fue muy especial. Un homenaje convertido en agradecimiento colectivo a años de dedicación, profesionalidad y amor a Jumilla. Ejemplos así marcan camino y sirven de referencia.
Más allá de los galardones, lo importante es lo que representan. Son personas que creen en lo que hacen, que trabajan con constancia y que contribuyen, desde distintos ámbitos, a hacer crecer Jumilla, que es talento, esfuerzo y compromiso, sabiendo mirar al presente, reconocer el pasado y apostar con confianza por su futuro.