En clave de sol by Gustavo López
Jumilla vivió ayer una tarde que quedará en la memoria de quienes la presenciaron. La tromba de agua que descargó al mediodía y que se prolongó durante buena parte de la tarde obligó a retrasar la Cabalgata Tradicional, uno de los actos más esperados de la Fiesta de la Vendimia. El cielo plomizo y las calles anegadas hacían presagiar lo peor: una cabalgata deslucida, con las aceras medio vacías y el ánimo apagado por culpa de una lluvia que parecía no dar tregua.
Pero Jumilla, una vez más, demostró de qué está hecha. En apenas media hora, el panorama cambió por completo. Las calles, que minutos antes estaban desiertas, se llenaron hasta los topes de vecinos y visitantes dispuestos a no perderse el desfile por nada del mundo. Fue, sin exagerar, un auténtico milagro.
Y es que los números de esta edición hablan por sí solos. Un total de 26 peñas tomaron parte en el desfile, varias de ellas rozando los 200 peñeros cada una, lo que da una idea de la magnitud de la convocatoria. A esto hay que sumarle que las 26 peñas contaron con su correspondiente charanga, lo que se traduce en más de 300 músicos poniendo la banda sonora a una tarde que, contra todo pronóstico, se convirtió en la más multitudinaria de toda la Fiesta de la Vendimia.

No fue solo una cuestión de cantidad, sino también de actitud. El público respondió con una ilusión y unas ganas que compensaron con creces el mal rato vivido por la organización durante la mañana y el mediodía. Las peñas, empapadas de ilusión desfilaron con la misma alegría de siempre, y la gente, lejos de quedarse en casa, salió a recibirlas como si no hubiera pasado nada.
Este éxito debe servir de aprendizaje y de estímulo. Jumilla ha demostrado que, cuando las cosas se ponen difíciles, la respuesta de su gente es capaz de convertir un contratiempo en un motivo de orgullo colectivo. Ahora toca no relajarse y seguir poniendo toda la carne en el asador con el resto de actos que se celebran, porque si algo ha quedado claro tras la tarde de ayer es que los jumillanos siempre responden cuando se les necesita.
La Cabalgata Tradicional de este año no solo será recordada por su tamaño o por sus cifras récord, sino por la lección de superación que dejó una tarde que empezó con la incertidumbre del mal tiempo y terminó con las calles completamente abarrotadas: el milagro de la Tradicional, porque cuando las cosas se hacen bien, la gente responde siempre.









