Editorial
El pasado domingo, Jumilla volvió a darnos todo un ejemplo. El acto de reconocimiento a los Jumillanos del Año, organizado por Siete Días Jumilla, se celebró con un lleno absoluto y con una sensación compartida de satisfacción y orgullo entre los asistentes. No fue una acto más, sino la confirmación de que cuando se trabaja con constancia, rigor y vocación de servicio, la respuesta de la sociedad está a la altura.
Y es que los actos que organizamos a lo largo del año no queremos se sean simples citas en el calendario. Pretendemos que se consideren espacios de encuentro, de reconocimiento y de puesta en valor de lo que somos. Son momentos en los que se visibiliza el talento, el esfuerzo, la trayectoria y el compromiso de personas y colectivos que contribuyen a hacer más grande el nombre de Jumilla. Y sobre todo, son oportunidades para reforzar los lazos que nos unen.

La respuesta del pasado domingo no fue fruto de la casualidad. Fue la consecuencia natural de una ciudad que entiende la importancia de respaldar iniciativas que nacen desde el ámbito local y que tienen como único objetivo destacar lo mejor de nuestra tierra. La satisfacción generalizada al término del acto evidenció que cuando se apuesta por la calidad, la cercanía y el reconocimiento sincero, el resultado trasciende el propio evento.
Apoyar este tipo de convocatorias no es solo acudir. Es implicarse, difundir, respaldar y reconocer todo lo que hay detrás. Es comprender que los medios de comunicación locales, como Siete Días Jumilla, desempeñan un papel fundamental en la cohesión social, en la generación de identidad y en la promoción de los valores que nos definen. Por todo ello, una vez más, muchas gracias y a por otra, que será en breve.











