En los años 60 se levantaron tres colegios que ampliaron de forma importante la oferta educativa de Jumilla
Ya no se trataba solo de sustituir las antiguas escuelas unitarias, sino de crear plazas para una población escolar creciente
Reportaje de J.J. Melero
La construcción del Grupo Escolar Ibáñez Martín en 1952 y la consolidación del Colegio San Francisco habían abierto una nueva etapa en la educación de Jumilla. La escuela unitaria, todavía presente en las pedanías, había dejado de ser el modelo predominante en el casco urbano. Pero el crecimiento de la población escolar hizo necesario construir nuevos centros.
Entre 1966 y 1971 abrieron sus puertas tres colegios que ampliaron de forma considerable la oferta educativa de la ciudad: Soler Bans, Santa Ana y Nuestra Señora de la Asunción. Los tres respondieron a una misma necesidad, aunque desde modelos diferentes.
El Colegio Soler Bans (hoy Miguel Hernández) se construyó en la zona sur del Barrio de San Juan en base a un proyecto redactado en 1960 por la arquitecta del Ministerio de Educación Nacional Rita Queimadelos de Iranzo. Comenzó a funcionar en el curso 1966/67, siendo inaugurado oficialmente el 10 de diciembre por el gobernador civil, Nicolás de las Peñas, que aprovechó su visita a Jumilla para cortar, además, la cinta de las 104 viviendas del Arsenal, muy cercanas al centro.

Inicialmente ocupó una superficie de unos 4.000 metros cuadrados y en la actualidad alcanza los 7.500 metros aproximadamente. Su primera directora fue María Cruz Ayala Jiménez.
El Soler Bans tuvo que ampliarse casi desde el mismo momento de su creación. Las seis unidades iniciales de 1966 acabarían convirtiéndose, poco más de una década después, en un centro de grandes dimensiones.

En el curso 1969/70 se incorporó a la ciudad un nuevo colegio, esta vez promovido por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Comenzó a funcionar bajo la dirección de la hermana Crisanta Elcano. Su oferta inicial comprendía preescolar, cuatro unidades de EGB y 1º de Bachillerato.

La inauguración del Colegio Santa Ana se llevó a cabo el 6 de octubre de 1969. La respuesta de las familias fue importante: el colegio alcanzó una matrícula inicial de 300 niñas de entre 4 y 14 años, además de 40 alumnas en régimen de media pensión.

El centro quedó establecido en la calle Cánovas y durante los primeros seis cursos fue privado y solo femenino. Desde 1975-76 ya se admiten niños y décadas después, la normativa lo configuró como centro de Educación Infantil, Primaria y Secundaria.
La expansión continuó con la apertura a comienzos de la siguiente década del Colegio Nacional Comarcal Nuestra Señora de la Asunción, en el barrio de San Antón. Fue inaugurado oficialmente el 24 de marzo de 1971 por el gobernador civil, Enrique Oltra.


El centro, que tuvo un coste de 3,5 millones de pesetas (21.000 euros), pertenece a una generación de edificios escolares muy característica de los años 60 y primeros de los 70, cuando el Ministerio de Educación impulsó la construcción de numerosos colegios mediante proyectos funcionales. Frente al carácter más representativo de algunos grupos escolares anteriores, estos edificios buscaban ante todo resolver las necesidades: muchas aulas, grandes espacios de circulación, patios y una distribución adaptada a la enseñanza graduada. La Asunción es un buen ejemplo de esa arquitectura escolar de la época, en la que funcionalidad, repetición de módulos, grandes ventanales y espacios amplios sustituyeron progresivamente a la monumentalidad de los primeros grupos escolares como el Ibáñez Martín.
La transformación educativa había entrado en una nueva fase. Ya no se trataba solamente de sustituir las antiguas escuelas unitarias, sino de crear plazas escolares suficientes para una población infantil cada vez mayor.









