En el espacio de apenas cuatro años abrieron sus puertas otros tres edificios en busca de nuevas aulas
Príncipe Felipe, Cruz de Piedra y Carmen Conde completaron en esta década la última generación de colegios en el municipio
Reportaje de J.J. Melero
Los años ochenta fueron también años de transformación para la escuela jumillana. Después de décadas en las que las pequeñas escuelas unitarias habían ido dejando paso a los grandes grupos escolares, la ciudad afrontó una última etapa de crecimiento y reorganización de su mapa educativo.
En el espacio de apenas cuatro años se inauguraron tres centros que terminarían convirtiéndose en referencias de la enseñanza local: Príncipe Felipe, Cruz de Piedra y Carmen Conde. Tres colegios con orígenes diferentes, pero con el mismo objetivo de buscar la ampliación y modernización de la oferta educativa de Jumilla.

El primero en abrir sus puertas fue el Príncipe Felipe. En concreto lo hizo el 19 de noviembre de 1984, usando los terrenos de la antigua granja del Instituto Laboral, junto al también recién abierto Instituto de Formación Profesional. Allí permanecería durante 36 años, hasta su traslado al nuevo edificio construido ya en la segunda década del siglo XXI en la calle San Agustín y que fue inaugurado en 2020.

Su aparición respondía a una realidad que ya se había hecho evidente. Los grandes colegios surgidos en décadas anteriores comenzaban a necesitar nuevos desdoblamientos y espacios.
Casi una aventura
Apenas un año después de su apertura, un grupo de jóvenes maestros y licenciados, muchos de ellos recién terminados sus estudios, comenzó a plantearse una idea que entonces podía parecer casi una aventura. Se trataba de constituirse en cooperativa y levantar su propio colegio.
Así nació el Cruz de Piedra. El grupo buscó primero los terrenos y los encontró en la avenida de Yecla, en el antiguo Taller Escuela, propiedad de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. La intervención del Ayuntamiento permitió que aquellos terrenos fueran cedidos para el proyecto educativo. Después llegó la parte más difícil: conseguir financiación para levantar el edificio.

La cooperativa quedó constituida y el proyecto comenzó a hacerse realidad. El arquitecto Antonio Álvarez Sandoval redactó el proyecto y las obras fueron ejecutadas por el maestro de obras Manuel Alonso Martínez, con Antonio Bleda Carrión como aparejador. Durante el verano de 1986 el edificio quedó terminado y comenzó la matriculación.
El Cruz de Piedra aportaba así algo diferente al mapa escolar jumillano. Una cooperativa que sigue hoy vinculada al mismo centro y que mantiene enseñanzas de Infantil, Primaria y Secundaria.

Pero todavía quedaba por completar el mapa escolar de Jumilla. El Carmen Conde nació ligado a la reorganización de uno de los grandes colegios anteriores. El maestro Antonio Verdú recuerda en sus memorias profesionales que, después de 18 años en el Colegio Nacional Comarcal Nuestra Señora de la Asunción, en 1988 pasó al nuevo centro creado como consecuencia del desdoblamiento de aquel colegio.

El Colegio Carmen Conde quedó situado en la avenida de Reyes Católicos, junto al Príncipe Felipe. Se inauguró el 3 de octubre de 1988, y aunque es uno de los pocos dedicados a la poeta y maestra cartagenera, no asistió aquel día a la apertura. Sí había estado en Jumilla unos años antes, en 1978, en el acto de presentación de la Asociación de Amigos de Jumilla.

Más allá de aquella anécdota, el Colegio Carmen Conde cerró una etapa.

Desde entonces ya no se ha creado ningún nuevo centro educativo. Únicamente el Príncipe Felipe cambió de ubicación y el resto han ido adaptando sus instalaciones a los tiempos.









