En clave de sol by Gustavo López

Las bandas de Jumilla, ambas, las dos, son todo un valor en alza para la ciudad, y por lo tanto, como tal han de ser consideradas y tratadas. De hecho, con los dedos de una mano, y me sobran dedos, se pueden contar los municipios que tienen dos agrupaciones musicales de este nivel, con escuelas de música que desarrollan una labor extraordinaria, con secciones juveniles, y todo ello, apenas con cuatro palicos y dos cañicas. Y entiéndaseme la expresión, ya que no quiero decir que hacen poco y mal, sino todo lo contrario, ya que son capaces de exprimir los medios de los que disponen al máximo, y multiplicarlos exponencialmente.
El pasado fin de semana, la Asociación Musical Julián Santos se desplazó hasta Alcázar de San Juan para participar en el Festival Nacional de Bandas de Música que desde hace 39 años organizan. Este año estuvo la banda anfitriona, la albaceteña de Pozo Cañada y los jóvenes músicos jumillanos, y hubo una cosa que me llamó poderosamente la atención, y es que institucionalmente, tanto lógicamente la de Alcázar, como la manchega, estuvieron arropados por sus autoridades, concejales de Cultura y Festejos, excepto la de Jumilla, un hueco que se notó y que fue suplido por una amplia delegación de padres y aficionados que casi igualó a la propia banda, con alrededor de 100 personas que, eso sí, se hicieron notar.


Por otro lado, pero en este mismo sentido, hace unas semanas que la AJAM anunció su participación en dos grandes certámenes de bandas en Altea y en Málaga, donde la música y las bandas locales estoy seguro que, de nuevo, volverán a destacar sobremanera.
En Jumilla hay ciertos colectivos que, por su impacto e importancia en el trabajo, necesitan recibir un trato y un apoyo acorde a su nivel. Pueden ser festeros, sociales, deportivos o culturales. Cada uno de nosotros podemos pensar en unos o en otros. Podemos discutir en referencia a algunos de ellos. Pero lo que seguro que coincidiremos todos, es en que las bandas de música son embajadoras de Jumilla, y cuando ves actuaciones como la del fin de semana pasado, o conoces los proyectos que a corto plazo tienen las dos, te das cuenta que son un valor seguro y que el ‘cariño’ que deben de recibir ha de ser proporcional a lo que aportan.
En la vida hay que estar donde hay que estar, y con las bandas de Jumilla, está claro que es indiscutible estar y apoyar.