En clave de sol by Gustavo López

Durante muchos años, hablar de Jumilla era hacerlo únicamente la ciudad del vino y eminentemente agrícola. Y esto quizá sea algo lógico, ya que pocas ciudades pueden presumir de una identidad tan ligada a la tierra y a un sector primario que ha sido motor económico y símbolo internacional. Pero quizá ha llegado el momento de ampliar la mirada y empezar a asumir una realidad que ya está aquí, y es que Jumilla también puede ser una ciudad industrial.
Los datos publicados recientemente por el Centro Regional de Estadística sitúan a Jumilla como líder en inversión industrial durante 2025, con más de 22 millones de euros, muy por delante de Murcia capital, que ronda los 10 millones, y a enorme distancia de muchos otros municipios de la Región. Un dato que claramente es reflejo de un potencial que empieza a despertar interés y oportunidades.
A veces tendemos a pensar que la industria siempre pertenece a otros lugares. A las grandes ciudades, o a las zonas costeras por disponer de puerto y convertirse en polos logísticos históricos. Sin embargo, Jumilla reúne muchas de las condiciones que hoy buscan las empresas para implantarse y crecer.


Existe disponibilidad de suelo industrial, algo cada vez más escaso en otros municipios. Existen beneficios fiscales municipales que pueden resultar atractivos para nuevas inversiones. Y existe, además, una ubicación estratégica que conecta de forma natural con Murcia, Alicante, Albacete y el corredor mediterráneo. A ello se suma una tradición empresarial basada en el esfuerzo, la exportación y la capacidad de adaptación.
Pero para consolidar ese futuro industrial no basta únicamente con atraer inversión externa. También hace falta un cambio de mentalidad colectiva de los propios jumillanos y empezar a creernos las posibilidades reales que tenemos. Que dejemos de pensar en pequeño. Que entendamos que agricultura, vino e industria no son modelos incompatibles, sino complementarios.
Las ciudades que avanzan son aquellas capaces de diversificar su economía y generar oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida sin marcharse fuera. Y ahí la industria juega un papel fundamental al crear empleo estable, impulsando innovación y la actividad económica auxiliar.
Porque quizá el verdadero reto ya no sea demostrar que Jumilla tiene potencial industrial. Los datos empiezan a hacerlo por sí solos. El reto ahora es creerlo, impulsarlo y convertirlo en una oportunidad real de futuro para todos.