Gran asistencia de público salió a presenciarlo
Con capuruchos, manolas, tronos e imágenes, estandartes, tamborileros, cruces y faroles
M. Carmen Cañete Vera
La calle Cánovas del Castillo se llenó, un año más, de niños y mayores, durante la mañana de Viernes de Dolores. El objetivo: contemplar y disfrutar de la procesión del colegio Santa Ana, un desfile donde se pone de manifiesto la ilusión de los más pequeños.


‘Pequeño cortejo’
El pequeño cortejo procesional del Santa Ana, contó, como suele ser tradicional, con capuruchos, que iban repartieron caramelos entre el público, manolas ataviadas con sus tejas y mantillas y todo tipo de abalorios semanasanteros, como estandartes, faroles, cruces y tronos con imágenes, algunas de ellas, incluso portadas a hombros.



Tampoco faltaron los tamborileros que fueron realizando el ‘caracol’ en varios puntos del recorrido.
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