Cortejo formado por 400 personas que disfrutaron de una noche primaveral
Este año se prescindió de la música coral, que fue sustituida por instrumentistas de capilla que iban detrás de cada una de las imágenes: La Vida y la Esperanza
Gustavo López
Una primaveral noche rodeó la procesión de Martes Santo, que a la media noche iluminó las estrechas calles del Casco Antiguo bajo la imponente banda sonora del silencio, tan solo roto por el crepitar de los sarmientos de las hogueras, el chirriar de las cadenas y las pisadas de los sufridos penitentes cargados con cruces y velas.


Este año, se prescindió de la música coral, que no participó en el cortejo, y fue sustituida por dos tríos de instrumentistas de capilla. Además, fue especialmente llamativa la gran cantidad de público que se congregó en el recorrido que abarrotó literalmente las calles, así como el incremento de penitentes que incluso hizo que se cerrara la iglesia de Santiago para el acto penitencial y no se permitiera la entrada de fieles ajenos a la participación en la procesión.

Así, unas 400 personas conformaron el cortejo.

Por la mañana se inauguró y se bendijo la Ruta de los Penitentes, donde se han instalado placas de bronce en el suelo y tótems informativos, así como un penitente a tamaño natural y un azulejo con la imagen del Cristo de la Vida.











