Las luces y los adornos son una buena ayuda psicológica para esta Navidad

Gustavo López

Ya ha llegado el tradicional árbol navideño al Rockefeller Center, el centro de Nueva York más famoso del mundo por colocar el mejor adorno de Navidad. Igualmente, Madrid, Barcelona, Vigo, Valencia, Vitoria, Valladolid, Murcia con gran despliegue pirotécnico y más humildemente Jumilla, junto a multitud de ciudades, ya han instalado el alumbrado navideño para este año tan especial por ser tan diferente. En la época de la Covid-19 parece que la Navidad se ha adelantado, y de esta forma se busca un ‘chute’ de endorfinas para unas fechas que se presentan muy difíciles para muchas personas y muchos sectores de la economía.


De hecho, numerosos sicólogos recomiendan encarecidamente que en las casas se haga lo mismo. Llega el momento de sacar los elementos navideños del trastero, ya que adornar crea ese cambio neurológico que puede producir felicidad y la decoración navideña aumentará la dopamina, una hormona relacionada con el bienestar.
Lo que está más que demostrado, no solo este año, sino desde hace mucho tiempo es que los colores brillantes y las luces pueden aumentar los niveles de energía y recordar a la gente los tiempos felices. Si un niño tiene recuerdos de infancia felices de la Navidad, es más probable que quiera recrear ese sentimiento tan pronto como pueda. Para muchos de nosotros, la Navidad es una época mágica, es una época de inocencia, es una época de alegría y felicidad.
Por el contrario, si no tienes espíritu navideño, lo mejor será empezar ya a poner en marcha lo que podría llamarse ‘una nueva tradición’ para romper con el estado mental al que nos ha llevado la pandemia. De esta forma, cualquier cosa que nos saque de nuestra habituación normal, señala nuestros sentidos, y luego nuestros sentidos miden si es agradable o no. También es bueno encender las luces navideñas en las ventanas, algo que indicará a los vecinos que se es amigable y sociable, un gesto muy importante, ya que se teme que el daño psicológico provocado por la pandemia puede incrementarse en estas fechas. Todo esto se podría asemejar a la “amenaza del Grinch”. Por cierto, curiosamente, se cumplen 20 años del estreno cinematográfico de esta famosa película que llegó a los cines de Estados Unidos y Canadá el 17 de noviembre de 2000.
Ya saben, esta Navidad quizá puedan faltar algunas cosas, pero que no sean ni las luces, el árbol, el Belén y los brillos que nos ayuden al menos sicológicamente, a seguir manteniendo la magia propias de estas fechas.

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