Cerca de 5.000 ejemplares reunidos y perfectamente clasificados de forma cuidadosa en 14 álbumes.
María Pla Pérez conserva una colección iniciada en 1906 que reúne todos los décimos del 12.550 emitidos desde entonces
J.J. Melero
En 1906, Miguel Pérez Abellán tomó una decisión que acabaría convirtiéndose en una de las colecciones familiares más singulares de Jumilla. Aquel año comenzó a guardar los billetes del número 12.550 de la Lotería Nacional, una costumbre que, sin saberlo, iniciaba una tradición que hoy alcanza los 120 años.
Tras él continuaron la colección sus tres hijas, Antonia, Manuela y Pascuala Pérez. La responsabilidad pasó después a una de sus nietas, María Pla Pérez, que sigue ampliando cuidadosamente el archivo familiar. La continuidad está además garantizada, ya que la cuarta generación ya tiene relevo en Ana Carrión, biznieta del fundador y sobrina de la actual custodio de la colección.

El resultado de más de un siglo de constancia son cerca de 5.000 billetes perfectamente clasificados en 14 álbumes. Más que una colección de lotería, constituyen un recorrido gráfico por la historia del país. Basta pasar sus páginas para comprobar cómo han cambiado el tamaño de los billetes, las técnicas de impresión, la calidad del papel, las medidas de seguridad o las ilustraciones elegidas para cada sorteo.
Como toda colección viva, presenta algunos huecos. Son precisamente los pocos billetes que resultaron premiados y que, como sucede habitualmente, tuvieron que entregarse para cobrar el premio. Paradójicamente, durante estos 120 años el número 12.550 nunca ha dado a esta familia un premio importante. Tan solo han obtenido reintegros o, como mucho, premios correspondientes a las tres últimas cifras.

La fidelidad al número ha ido siempre de la mano de la fidelidad al lugar donde adquirirlo. Todos los billetes han sido comprados en la Administración de Loterías número 1 de Jumilla, situada en la calle Aljibico. Cuando comenzó esta historia, en 1906, el establecimiento ya ocupaba ese mismo emplazamiento y estaba regentado por Rosalía Tomás Castillo.

La singularidad de esta colección no pasó desapercibida hace ya varias décadas. Loterías y Apuestas del Estado la seleccionó para formar parte de una exposición conmemorativa organizada en Madrid.

Los álbumes viajaron asegurados expresamente para la ocasión, un reconocimiento al valor histórico de un conjunto único que resume más de un siglo de historia de la Lotería Nacional y de una tradición familiar.

Hoy, cuando la jumillana María Pla incorpora cada nuevo billete a la colección, no solo añade un ejemplar más., también prolonga una historia iniciada hace 120 años que ya tiene garantizado su futuro en la siguiente generación.
El premio llegó en 1923… ¡pero con otro número!
La mayor paradoja de esta historia es que al iniciador de esta colección, Miguel Pérez Abellán, sí llegó a tocarle la lotería, aunque no fue con el número que coleccionaba.
En el sorteo extraordinario de Navidad de 1923 resultó premiado el número 42.720, un billete que había comprado en el desaparecido Café del Rollo y que dejó un buen pellizco en la ciudad de Jumilla.

Aquel golpe de fortuna le permitió construir una casa nueva para su familia. Sin embargo, ni siquiera ese premio modificó la tradición: el 12.550, que en momento ya venía adquiriendo semanalmente desde casi dos décadas antes, siguió comprándose semana tras semana y continúa formando parte de la historia familiar más de un siglo después.









