Los nombres de una ‘movida’ local casi irrepetible

Hubo decenas de locales exclusivos para bailar o para tomar copas que concentraron el ocio nocturno de la localidad

Reportaje de J. J. Melero

La última noche del año ha sido desde hace mucho tiempo una excusa perfecta para bailar sin límites. La forma de celebrarla ha ido cambiando con el paso del tiempo. En Jumilla, durante los años 60 fueron muy populares las fiestas para recibir el año nuevo que se organizaban en el Casino, en una época en la que todavía no se habían popularizado celebrarlo en locales de ocio nocturno.

Fiesta en el Casino con actuación de Bolero en la Navidad del 60-61. Foto de José Antonio Tomás


Ya en los años 80 y 90 Jumilla tuvo el escenario perfecto para ello: salas vibrantes, pistas llenas y un ambiente que hoy sigue vivo en el recuerdo. Así se vivían aquellas madrugadas que marcaron una época. Una ‘movida’ local que dejó multitud de nombres de estos locales que estuvieron repartidos casi por cualquier parte del casco urbano.


La primera discoteca de Jumilla fue denominada Niza, data de los años 70 y estaba situada en la calle Cánovas, junto al actual Bar Sota. Detroit, en avenida de Yecla, fue el primer bar de copas en abrir, también en la misma década. Ambos locales fueron pioneros en un tipo de negocio por explorar, que terminó por desarrollarse hasta final de siglo.


El complejo Gémina fue, también, de los primeros en aprovechar su amplitud para distintos cometidos, entre ellos como discoteca. Allí estuvo, además, El Paso. E incluso llegó a existir un Gémina II, instalado en la calle Ramón y Cajal. Fue este un entorno que marcó una época en la noche jumillana, ya que en el Aljibico fue punto de encuentro Disco Zipper, local en el que se organizaban otros eventos como fiestas de Carnaval o incluso desfiles de modelos. Junto a esta misma discoteca abrió más adelante Jade, que tuvo varias salas a diferentes alturas.

Espacio de verano de Pub Ciudadela, un lugar de ocio durante años. Foto. F. Carcelén


En la calle Juan Ramón Jiménez estuvo Mirror’s, Tropicana Trópico, Piscolabis, Chamán y Fuego, todas ellas en el mismo local, hoy cerrado. Muy cerca, abrieron Pub Zona, todavía activa, y The Blue Star. Entre La Glorieta y el Pabellón de Deportes se concentraron varios lugares de ocio de este tipo como Alta Tensión, más adelante Sinfín, discoteca aún abierta con otros nombres posteriores. Muy cerca estaba El Piano Rosa, después Calimero y más adelante PK2. Frente a ellas, Café Sarao, todavía abierta; y en la calle Colón, Pub Mediterráneo, con su popular bolera en marcha durante décadas, así como Lady’s (arriba y abajo) y Chupitería La Quiebra, que después se llamó Vendetta y más tarde Tabú.

Interior de la discoteca PK2, situada en la avenida de Levante. Foto Juan Carlos Pérez


En calle Antonio Machado estuvo Dambell, Don Charlie y Pub Chaplin. No muy lejos, en Fernando III, abrió New Queen, más tarde Escándalo; y en Juan XXIII funcionó la Red and White.
La avenida de la Asunción concentró durante tiempo un gran movimiento, marcado por la mítica Ciudadela (de verano y de invierno), que inicialmente abrió como El Junco. De esa misma zona son Centro (después Obelisco), Café París, El Sitio y Olé Olé Café Karaoke.
En la Plaza del Rey Don Pedro estuvo Calle, con su recordado Seat 600 partido. Después fue Garaje Rock y más adelante Ninecloud, hoy Keltoi. A unos metros, en Dionisio Guardiola, estuvo durante un tiempo Pub Metrópolis.
La calle Canalejas también concentró fiestas en dos puntos bastante distanciados. Por un extremo, se pudo disfrutar de Isis, Macro Disco Rambo, De 0 a 100, que llegó a tener bolera, y por último, De tú a tú. Todas ellas estuvieron ubicadas en el local del antiguo Salón Casablanca. Por el otro extremo de esa misma calle, haciendo esquina con Albano Martínez, triunfó Loreto 46 y, a continuación, La Misión.

Cabina de música de la discoteca Zipper con Curry en plena faena. Archivo familiar


Jumilla también tuvo discotecas fuera del casco urbano, aunque ninguna de ellas duró mucho tiempo. La Fortaleza abrió donde actualmente se ubican los Salones Media Luna y en la carretera de Santa Ana estuvo Triunf.
En definitiva, decenas de locales con infinidad de nombres que han concentrado el ocio nocturno de la localidad, evidentemente no solo en Nochevieja, sino con cualquier fiesta como excusa.