Editorial
En el marco de los VIII Premios de la Gastronomía Ciudad de Jumilla, celebramos no solo la excelencia culinaria, sino el alma misma de una tierra que ha sabido convertir su cocina en un emblema de identidad. Jumilla no solo es conocida por sus vinos, sino también por una tradición gastronómica que hunde sus raíces en la historia y se proyecta hacia el futuro con innovación y talento.
La gastronomía es cultura, es historia, es el reflejo de generaciones que han sabido mantener vivas recetas, sabores y técnicas. En cada plato se cuenta una historia, una herencia que habla de la tierra, del esfuerzo de sus gentes y del cariño por los productos autóctonos.

En un mundo cada vez más globalizado, donde las fronteras gastronómicas tienden a diluirse, es fundamental proteger y poner en valor lo propio, lo auténtico, y que nos diferencia. Los Premios de la Gastronomía Ciudad de Jumilla son el reconocimiento a todo un sector que con su trabajo diario hacen de la gastronomía un motor económico y cultural. Su labor no solo enriquece el panorama culinario, sino que dinamiza el turismo, refuerza el comercio local y fomenta el empleo. Su compromiso con la calidad y la sostenibilidad es, además, un ejemplo a seguir que debe mirar al futuro con responsabilidad.
Todo esto es Jumilla, y por eso, estos premios no son del Grupo Siete Días, sino que son de todo un pueblo que reconoce el esfuerzo que hay detrás de unos gazpachos, de una botella de vino, de unos sequillos y en definitiva, de una mesa compartida.