Una ONG de alegría al servicio de la solidaridad

La Cuarentuna Universitaria de Valencia recibirá el Premio Siete Días Jumilla a la Labor Social por una iniciativa que ha conseguido unir música, convivencia y solidaridad: el Certamen Internacional de Cuarentunas Ciudad de Jumilla, conocido también como Tuna y Vino Suena Divino. Organizado junto a la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias de Jumilla, AFAD, el encuentro celebrará en 2027 su quinta edición convertido ya en una cita de referencia dentro y fuera de España.
Detrás de este proyecto se encuentra el trabajo de numerosas personas, aunque buena parte de su impulso lleva el nombre de Iván Escudero Casellas, principal organizador del certamen y representante oficial de la Cuarentuna Universitaria de Valencia en el municipio. Recibió la noticia del premio con sorpresa. Una llamada para que se acercara a la radio terminó revelándole un reconocimiento que no esperaba y que rápidamente compartió con sus compañeros. Y las felicitaciones no tardaron en llegar desde Jumilla, de distintos puntos de España e incluso de Perú, lo que da una idea de la dimensión internacional alcanzada por el encuentro.


Para Escudero Casellas, el galardón reconoce un evento que se hace y prepara “con todo el cariño y con todo el amor”. Ese espíritu, es el que define también a la Cuarentuna Universitaria de Valencia, fundada oficialmente el 28 de enero de 2007, festividad de Santo Tomás de Aquino. La agrupación nació de antiguos integrantes de la Tuna Universitaria de Valencia que deseaban recuperar las canciones, la camaradería y la alegría de sus años universitarios, adaptándolas a una etapa más madura de sus vidas. Cuenta actualmente con unos sesenta componentes activos y es una de las más numerosas de España.
Nacido en Orihuela y formado en Valencia, Iván llegó a Jumilla por un vínculo personal. Hace más de dos décadas conoció a la jumillana con la que comparte su vida y, con ella, fue descubriendo una localidad que, según afirma, termina atrapando a quienes llegan desde fuera. Su relación con el municipio se estrechó cuando la cuarentuna fue invitada a cantar a la Virgen de la Asunción durante un pregón. Aquella actuación despertó la idea de organizar en Jumilla un certamen dedicado a estas agrupaciones.


La primera experiencia, promovida con la colaboración de personas vinculadas a la Semana Santa, fue recibida con entusiasmo. El siguiente paso consistió en dotarla de una finalidad benéfica. Así comenzó la colaboración con AFAD Jumilla. Una propuesta que provocó inicialmente cierto vértigo por la magnitud del trabajo, pero la asociación, sus responsables, la cuarentuna y las demás entidades implicadas decidieron seguir adelante. El resultado es como todos conocen, un acontecimiento capaz de llenar las calles de música y, al mismo tiempo, recaudar fondos para las personas con alzhéimer y sus familias.
El certamen ha ido creciendo edición tras edición. Primero participaron agrupaciones españolas; después llegaron cuarentunas portuguesas y, más recientemente, procedentes de Iberoamérica. La presencia de músicos de Perú supuso un importante salto de proyección.
La llegada de participantes internacionales se apoya, en buena medida, en las relaciones personales cultivadas por Iván durante sus viajes. El asegura, que quienes cruzan el Atlántico asumen un importante esfuerzo económico, pero aceptan la invitación porque existe una relación previa de confianza y porque conocen el respaldo de la Cuarentuna Universitaria de Valencia, y por descartado confirma, que también los moviliza el carácter solidario del encuentro: no vienen únicamente a actuar, sino a contribuir a una causa.


Uno de los rasgos que explica el éxito del certamen es su apertura al público. Excepto la comida de hermanamiento, todas las actividades están pensadas para que los vecinos participen. Las agrupaciones recorren calles, barrios, cafeterías y monumentos; visitan el centro de mayores y protagonizan actuaciones espontáneas. Lo que comenzó concentrado en un fin de semana se extiende ya durante cuatro días, porque muchos participantes desean llegar antes para conocer mejor Jumilla.
La vertiente social de la cuarentuna no termina en este certamen. La agrupación ha participado en cenas solidarias, campañas para restaurar el órgano de la iglesia de Santiago, para colaborar con los damnificados de la dana de Valencia en un centro de Algemesí, actividades en favor del Síndrome de Dravet y actuaciones en residencias y asociaciones. Hace poco, sus integrantes estuvieron en Jumilla para cantar a una persona que acababa de comenzar la quimioterapia. “Al principio apenas tenía ánimo para acompañarlos; al terminar, estaba bailando”. Esa transformación resume el sentido de su labor.


Iván define a la cuarentuna como “una ONG de alegría”. Y esta expresión encierra una manera de entender la música: no como una simple actuación, sino como una herramienta para aliviar, acompañar y reunir a las personas. Por eso dedica el premio a quienes apoyaron el proyecto desde sus comienzos, a AFAD, al Ayuntamiento de Jumilla y a todas las cuarentunas participantes desde el primer año. El galardón reconoce a una agrupación, pero también una red de afectos que ha demostrado que una canción puede convertirse en ayuda concreta.