1º Premio de la categoría 6º de Primaria del colegio Santa Ana. Concurso de cartas organizado por Siete Días Jumilla
CATEGORÍA: 6º PRIMARIA 1º PREMIO
ALUMNO: Mireya Bleda Espinosa de Rueda
COLEGIO: Centro Concertado Santa Ana
Queridos Reyes Magos:
Ha comenzado el Adviento y ya podemos ver algunas luces de colores, que nos anuncian que la Navidad está cerca. Aunque aún no se oyen villancicos por las calles, como yo soy música, en mi cabeza ya resuenan algunas melodías que, a pesar de cantar año tras año, a todos nos siguen encantando. Y tanto resuenan en mi mente, que anoche tuve un sueño muy divertido que os quiero contar.
Resulta que yo era una pastora que tocaba la flauta para mi rebaño de ovejas y para mi burrica, que se llamaba Rin-Rin, en una noche nevada de invierno. Hacía mucho, mucho frío, tanto, que hasta las notas que salían de mi flauta temblaban, y mis ovejas saltaban de un lado a otro para entrar en calor, aunque yo creo que lo que les gustaba era mi música, porque sus balidos parecían imitarla haciendo coros al unísono, y hasta creí verlas bailando unas coreografías ovejunas bastante peculiares.
La burrica Rin-Rin hacía el acompañamiento con sus rebuznos, aunque os tengo que decir que desentonaba bastante. Se ve que de ver danzar a las ovejas, le dio envidia y quiso también ponerse a bailar. “Rin-Rin”- le dije muy enfadada-, deja de pegar saltos, que se te va a caer el chocolate y cuando lleguemos a Belén no va a quedar ni una gota”.

A estas alturas, queridas Majestades, ya os podéis imaginar la música que salía de mi flauta. “Yo me remendaba yo me remendé, yo me hice un remiendo yo me lo quité …”
Pero no quedaba ahí la cosa. En mi sueño apareció una estrella que parecía llevar mucha prisa, y detrás de ella iban tres figuras montadas en camello, trotando tan rápido como la estrella. ¿Adivináis quiénes eran? Pues sí, allí estabais vosotros. Entonces me dijisteis muy serios: “Se nos ha escapado esa estrella Mireya, tienes que ayudarnos a convencerla de que vaya más despacio, para que todo el mundo pueda verla y pronto nos reunamos todos en el portal de Belén”
¡Qué estrella más escurridiza, a los pobres camellos les va a dar un soponcio de tanto correr!
Para sorpresa de todos, la burrica Rin-Rin, se puso a dos patas y dijo. “Eso es pan chupao, majestades”. Y dejó sus alforjas, sacó una cuerda que parecía no tener fin, la lanzó con fuerza a lo lejos y atrapó a la estrella, que se quedó fija en el cielo iluminando todo el trayecto.
“Rin-Rin –dije yo entonces-, se te ha caído todo el chocolate … pero te lo voy a perdonar, porque has sido muy valiente atrapando a la traviesa de la estrella, y además seguro que los Reyes llevarán en sus cofres suficiente chocolate para que a nadie le falte en el portal.
Así que ya sabéis lo que sueño, que me traigáis este año una burrica Rin-Rin cargada de chocolate.
Con cariño. Mireya.












