Sergi Guardiola hizo pública su retirada del fútbol profesional hace unas semanas tras más de una década en la élite. Continuará viculado al deporte a través de una agencia de representació de jugadores.

J.J. Melero

El delantero Sergi Guardiola pone fin a una trayectoria que le convirtió en el primer y, hasta la fecha, único futbolista jumillano en jugar la Primera División española. Nada menos que 185 partidos repartidos en el Getafe, Valladolid, Rayo Vallecano y Cádiz con 24 goles en su haber. El Córdoba, en Segunda, fue el paso previo a la élite, y el lugar que ha elegido para retirarse.
En esta entrevista repasa los recuerdos de una carrera construida con esfuerzo, reivindica sus raíces y explica por qué ha decidido seguir ligado al fútbol desde otra perspectiva.

En tu mensaje de despedida dijiste que «ha sido un privilegio». ¿Qué pasaba por tu cabeza cuando escribías esas palabras?
Cuando escribía esas palabras me despedía del fútbol en el club de mi corazón, jugando, disfrutando y marcando. Realmente me sentía un privilegiado por poder hacerlo de esa manera, además de haber podido decidir dónde y cuándo.

¿Cuándo supiste realmente que había llegado el momento de cerrar esta etapa?
Yo soy una persona que cuando hace algo, voy con todo, doy el 100%. Ya entre febrero y marzo de este año tomé la decisión porque sentía que mi cabeza no estaba para jugar un año más. Quise darlo todo durante el tiempo y los partidos que me quedaban con el Córdoba y, aunque los más cercanos lo sabían, no quise que esta decisión influyera en nada y este fue el motivo por el que no lo dije hasta que estuvo acabada la temporada.

Jugaste en Primera, marcaste goles importantes y pasaste por clubes históricos. ¿De qué logro te sientes más orgulloso?
Más que de algún logro concreto, de lo que me siento orgulloso es de haber podido estar tanto tiempo en Primera División y de disfrutar de la mejor liga del mundo. Nadie me ha regalado nada y estoy muy orgulloso haber tenido la carrera que he tenido.

¿Hay algún gol que todavía recuerdes con una sonrisa especial?
Sí, en la primera etapa en el Córdoba, en el último partido contra el Sporting de Gijón. Ese gol nos daba la permanencia y, además, hacía días que había sido padre. Era el primero que podía dedicarle a Lía, mi hija mayor.

Si tuvieras que elegir un estadio, un entrenador y un compañero que hayan marcado tu carrera, ¿quiénes serían y por qué?
El Santiago Bernabéu, para mí, es el mejor estadio del mundo, por lo que sería el que elegiría. En cuanto al entrenador me inclino por Andoni Iraola, una persona muy inteligente y que se veía que iba a tener una carrera como la que está teniendo.
En cuanto a los jugadores, Isi Palazón y Luismi Sánchez, han sido compañeros con los que he jugado y a los que me he enfrentado pero, además, son amigos, a pesar del paso del tiempo, los años y los cambios siguen en mi vida día a día.

Siempre has llevado el nombre de Jumilla allí donde has jugado, pero por tu circunstancial lugar de nacimiento muchas veces se han referido a ti como jugador balear ¿Cómo has llevado esta dicotomía?
Yo me siento jumillano y así lo he demostrado siempre. Es cierto que, por circunstancias de mi familia, nací en Mallorca y sigo teniendo familia allí. Pero mis raíces son de Jumilla y mis primeros recuerdos son de mi pueblo. Y aunque aquí no se me haya reconocido nunca nada, yo me siento orgulloso de haber podido llevar el nombre de Jumilla por todos lados. Haber sido el único jumillano en llegar a Primera División para mí es un orgullo.

Si pudieras darle un consejo al Sergi que empezaba en la Escuela de Fútbol de Jumilla, ¿qué le dirías?
Le diría que sea fiel siempre a él mismo. Que el camino no va a ser fácil, pero que cumplirá su sueño y aunque no podrá relajarse nunca, los momentos bonitos serán muy bonitos y que los viva a tope.

Ahora cambias el césped por los despachos. ¿Qué te lleva a incorporarte a una agencia de representación y qué objetivos tienes?
No lo cambio por los despachos, sino por ayudar a otros a cumplir sus sueños. Yo tuve a mi lado a mi representante ayudándome y ha sido una figura muy importante para mí. Ahora me incorporo con él, aprovechando todo lo que me ha dado el fútbol, gente conocida y contactos.

¿Cómo imaginas tu día a día ahora, ya lejos del fútbol?
No me alejo del fútbol, voy a seguir muy metido en él, aunque ahora de forma distinta. Supongo que como todo cambio en la vida es cuestión de adaptarse. Pero yo ya tenía ganas de poder tener tiempo para disfrutar más de mi familia y poder hacer más cosas juntos.