Evolución, claves y retos de las fiestas patronales de Jumilla durante las últimas dos décadas y media.

Los Moros y Cristianos cambian de fecha y se construyen los monumentos del Folklore y de la Fiesta de la Vendimia

Reportaje de J.J. Melero

La Feria y Fiestas de Jumilla abordaron el cambio del siglo XX al XXI totalmente consolidadas, pero con algunos retos importantes por delante que la propia evolución de las mismas le obligaba a afrontar. La pérdida de la esencia con la que se había creado la Cabalgata del Vino en 1972 era más que patente. Sirva de ejemplo que en la edición de 2007 apenas participaron nueve peñas.
Costó tomar la decisión y tras varios años de debate, la Federación de Peñas decidió crear un nuevo desfile, que se programara unos días antes a la del sábado y que recuperara el sentido de la que había nacido casi cuatro décadas antes. Era presidente en ese momento Antonio Bernal Benítez.
Se denominó Cabalgata Tradicional y desfiló por primera vez el jueves 16 de agosto de 2008. Su buena aceptación, tanto por las peñas como por el público, le hizo llegar para quedarse. Aquella primera edición se unió con el acto de Ofrenda de Uvas y Primer Mosto. Es decir, la nueva Cabalgata terminó con la llegada al Paseo Lorenzo Guardiola, donde se instaló el escenario y una pareja de cada peña vertía las uvas en el lagar.

Peña la Uva y sus granilletes en la primera Cabalgata Tradicional, celebrada en el año 2008. Archivo Siete Días


La ‘gran’ Cabalgata del Vino del sábado se mantuvo, aunque se cambió su recorrido con el objetivo de evitar que las fachadas de las históricas casonas de la calle Cánovas acabaran manchadas de vino. Este año aumentó sensiblemente su participación, alcanzando las doce peñas.
La Tradicional evolucionó con rapidez, de forma similar a la de 1972. Su excelente acogida le llevó a separarse de la Ofrenda de Uvas y que ambos actos volvieran a tener entidad propia.
El siglo XXI también trajo consigo la recuperación de la Exaltación del Vino. El 10 de agosto de 2000, todavía terminando la anterior centuria, se celebró la primera edición de esta segunda época, ahora con la Plaza de Santa María como escenario. Después pasó a la Plaza de Arriba para instalarse más adelante en los Salones Pío XII, ubicación actual.

Momento del brindis de la Exaltación del Vino del año 2009. Archivo Siete Días


El Festival Nacional de Folklore, por su parte, afrontó ya el cambio de siglo como un evento de referencia en la Feria de Jumilla y fuera de ella. Los décimos del sorteo de la Lotería Nacional del 11 de agosto de 2001 llevaron su imagen, coincidiendo con su sesión inaugural.
En 2008 se inauguró en la Plaza de la Glorieta el monumento al folklore, realizado por el artista jumillano, Bartolomé Medina. Se trata de una escultura compuesta por dos monolitos y las figuras de dos danzantes.
También la Fiesta de la Vendimia tuvo su monumento, aunque tardó más en llegar. Se inauguró en 2025, también obra de Bartolomé Medina. Este se instaló en la Plaza del Rey Don Pedro, igualmente a pie de suelo y representa el momento de la pisa de la uva.

Inauguración del Monumento al Folklore, obra de Bartolomé Medina, en el año 2008. Foto Archivo Siete Días Jumilla


El parón provocado por la pandemia de 2020 marcó un cambio en la celebración de las Fiestas de Moros y Cristianos. El regreso ya no fue en agosto. Se desvincularon de las fiestas patronales y desde 2024 se ubican en el mes de junio, ganando en protagonismo y autonomía en el calendario cultural local.
El siglo XXI también aportó un nuevo impulso a los actos de la Patrona, que incorporó los traslados previos a su programa y potenció la tradicional procesión del 15 de agosto, que incluso llegó a ser televisada en directo por 7TV Región de Murcia en su edición del año 2022.

Siete Días Jumilla, al pie de la Feria y Fiestas desde la edición del año 2000

La historia de la Feria y Fiestas de Jumilla también puede contarse a través de las páginas de quienes la han narrado año tras año. Desde el año 2000 hasta la actualidad, el periódico Siete Días Jumilla, incluyendo su primera etapa como El Faro de Jumilla hasta 2007, ha estado presente en cada edición, acompañando a los jumillanos en los momentos más significativos de sus fiestas patronales.


Durante ya más de un cuarto de siglo, sus fotógrafos y redactores han recorrido calles, plazas y escenarios para recoger la emoción de las cabalgatas del vino, el colorido de los desfiles de Moros y Cristianos, los actos religiosos de la Virgen de la Asunción, el movimiento del Festival Nacional de Folklore, los pregones, los encuentros entre vecinos y todos aquellos instantes que forman parte de la memoria colectiva de las fiesta de la ciudad.


Gracias a esa labor constante, el periódico se fue convirtiendo en un fiel cronista de unas celebraciones que han evolucionado con el paso del tiempo sin perder su esencia. Siete Días es parte de las fiestas patronales de Jumilla y las fiestas son parte de Siete Días.

Y el objetivo es que así siga siendo en el futuro.