En la edición inaugural los actos se aglutinaron en apenas dos días con gran afluencia de público en todos ellos

El vino había dado forma a la economía, al paisaje y al carácter de la ciudad, pero faltaba convertirlo en símbolo festivo

Reportaje de J.J. Melero

El proyecto se convierte en realidad. En 1972 nace la Fiesta de la Vendimia. Las reuniones de los alcaldes de los siete pueblos de la Denominación de Origen Jumilla, convocados por Juan Carcelén, los presidentes de las cooperativas vinícolas, bodegueros y componentes de la Junta Local de Festejos dan como resultado la primera edición del nuevo reto. Lorenzo Ortega era el alcalde de Jumilla y Eugenio Santos Espinosa de los Monteros, el presidente de la Junta Local de Festejos.

Reunión de la Junta Local de Festejos. Fotos de José Antonio Tomás (Archivo Concejalía Cultura)


Una celebración que ya se venía gestando desde años antes y que podría decirse que Jumilla se debía a sí misma. Su incorporación a la Feria le dio un salto de calidad a las fiestas y con el paso de los años, la Fiesta de la Vendimia se fue convirtiendo en la piedra angular de las mismas.
En esta primera edición, las actividades ocuparon apenas dos días, en concreto, el fin de semana del 19 y 20 de agosto. El sábado por la mañana se inauguró el pabellón de la DO Jumilla en La Glorieta, así como la Fuente del Vino, cuya idea original fue de Juan Gil Molina.

Inauguración de la primera Fuente del Vino en La Glorieta. Foto José Antonio Tomás

Por la tarde, en la Plaza del Rey Don Pedro se celebró la bendición del mosto, organizada por Roque García, y ya el domingo por la tarde fue el turno de la primera Cabalgata del Vino, impulsada por José Luis Noguera.

Un momento de la primera Cabalgata del Vino. Fotos de José Antonio Tomás (Archivo Concejalía Cultura)


Estos cuatro actos, que sirvieron para dar forma a la Fiesta de la Vendimia, se han mantenido siempre y prácticamente sin alteraciones, más allá de la evolución propia que tuvo la Cabalgata del Vino, que llevó a la creación de la Tradicional.
Además, esta primera edición también tuvo Velada de Exaltación del Vino, celebrada en el complejo Gémina.

Escenario en la primera Exaltación. Foto José Antonio Tomás

Allí se entregaron las Soleras de Oro, nuevas distinciones que reconocían el interés por promocionar los vinos de la tierra. Fueron a parar a José Luis García García, presidente del CRDO Jumilla, Gabriel Iravedra, representante del Instituto Nacional de las Denominaciones de Origen y Federico Madrid Astor, presidente de la Carta Sectorial de Exportadores de Vino.

Público asistente en Gémina, a la primera Exaltación. Foto José Antonio Tomás

Un millón para empezar

La Feria de 1972 tuvo un coste cercano a los 2,5 millones de pesetas (15.000 €), según los presupuestos que se hicieron públicos por la organización. La Junta Local de Festejos manejó 1,5 millones de pesetas (9.000 €), mientras que el millón restante lo utilizó la Comisión de la Fiesta de la Vendimia.
La Junta Local de Festejos se reunía en un local situado en el Jardín del Rey Don Pedro y organizaban no solo las fiestas patronales, sino la Semana Santa, las fiestas de los barrios y cualquier evento festero del municipio. Una de sus principales preocupaciones en este momento era reorganizar la banda de música, así como los precios que los artistas y grupos musicales cobraban, los cuales consideraban abusivos, por lo que proponían unión entre ayuntamientos.

Primeras cifras

La prensa de la época puso la cifra de visitantes a la primera edición de la Fiesta de la Vendimia en 25.000 personas. El acto más multitudinario fue la Cabalgata del Vino en la que participaron 12 carrozas procedentes de los siete pueblos de la DO Jumilla y que presenciaron unos 15.000 espectadores. A la Exaltación del Vino asistieron cerca de un millar de personas.