De la anécdota al protagonismo, hasta ser esencial. Aunque se sabe de actividades deportivas desde finales del siglo XIX fue en el último tercio del XX cuando se multiplican.
Reportaje de J.J. Melero
Aunque las competiciones deportivas ya asomaban tímidamente en los programas de finales del siglo XIX, no fue hasta la década de 1970 cuando el deporte irrumpió con fuerza en la Feria de Jumilla, multiplicando actividades y convirtiéndose en uno de sus grandes ejes de participación popular.
Con el avance del último tercio del siglo XX, la Feria de Jumilla salta de forma definitiva al terreno de juego y se llegan a configurar programas deportivos de fiestas con identidad propia, que se diferencian en las publicaciones de forma especial y separada del resto de la programación.

Con más o menos continuidad en el tiempo, las pruebas ciclistas fueron la disciplina deportiva más habitual en los días de Feria. A mitad de los 60 se recuperan las carreras ciclistas que ya venían de los años 40. Se celebraron más de una decena de ediciones de forma consecutiva, denominadas Cinturón Ciclista y con recorrido urbano, por Cánovas, Dionisio Guardiola y las avenidas General Moscardó (hoy Levante) y Murcia.

En la Feria de 1974 se incorporó al programa los actos la denominada Gymkhana Automovilística, organizada durante tres años por las hermandades de Semana Santa María Magdalena y Virgen del Primer Dolor.

Incluso se eligió a la figura de Reina Automovilística, título que tuvo el honor de estrenar María Dolores Poveda Muñoz. Aquella primera edición tuvo a 14 participantes y cinco metas con pruebas preparadas en secreto por el jurado. A lo largo del recorrido, los participantes tuvieron que conseguir cosas pintorescas, como un gato negro, un viejo con blusa negra, un trozo de madera del ciprés de San Pascual del convento de Santa Ana, una botella de vino forastero o un alpicoz blanco.
Los premios se entregaron en el Círculo Cultural y fueron para los coches conducidos por José María Simón Moreno y por Alejandro Martínez. El premio al coche más original fue para Loles Reyes.
De mitad de los 70 data, además, la incorporación del tenis a los torneos de Feria, curiosamente sin que todavía existieran instalaciones municipales. Los encuentros se disputaban en Gémina. En 1975, la pareja formada por Jesús Ortuño y Pablo Artero vencía en la modalidad de dobles a Moreno Pineda y José García. En individual el campeón fue Alfonso Jiménez, por delante de Pablo Velázquez, Agapito Rico y Moreno Pineda.

Una de las novedades de la Feria de 1975 fue la celebración de una velada de boxeo femenino, con presencia de la campeona de Europa, Lina Magnani.
En 1976 y tras media década sin fútbol, durante las fiestas patronales, el deporte rey vuelve a los programas a través de la disputa un trofeo amistoso entre el Jumilla CF y el Calasparra en el Polideportivo La Estacada. El equipo local, refundado ahora tras su desaparición de 1967, estaba preparando la vuelta a la competición.

Por otra parte, la Hermandad de la Magdalena se atrevió este año a introducir otra prueba deportiva en las fiestas. Se trata del Certamen Local de Motocross con triunfo del jumillano, Daniel García, que convivió en esa misma edición con la III Gymkhana Automovilística, que tuvo como reina a María Dolores Gil Tomás.
Con el paso de los años no se entendería una Feria de Jumilla sin deporte. Y, de hecho, si en alguna edición ha descendido la intensidad de actividades, ha sido muy criticado por la ciudadanía.
El Cross Fiestas del Vino no falla a la cita cada 15 de agosto (antes 16) desde 1979
Desde 1979 se organiza cada Feria de forma ininterrumpida, con la excepción de los años de pandemia, el Cross Urbano Fiestas del Vino, siempre a cargo de la Concejalía de Deportes, antes denominada Patronato.
Las nueve primeras ediciones se celebraron el día 16 de agosto, que en aquella época solía ser día de fiesta local. En 1988, la prueba se traslada al 15 de agosto, fecha en la que se está llevando a cabo desde entonces. Hasta 1990 la salida y meta se instalaba en la puerta del Ayuntamiento con un circuito que recorría el Casco Antiguo con las calles Cánovas y Calvario como arterias principales. Fue ya en la edición de 1991 cuando se traslada a la avenida Reyes Católicos, junto a la entrada del entonces recién construido Pabellón Municipal de Deportes, desde donde se realiza en la actualidad.

Las primeras ediciones contaron con poco más de medio centenar de participantes, la mayoría de origen local. En 1984 tomaron parte 88 corredores, con una línea de salida en la que apenas hubo cuatro féminas. La participación fue en aumento, alcanzándose los 300 atletas en varias ocasiones, siendo los 250 atletas la cifra media de participación desde hace bastante tiempo.



