8 DE MARZO DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA

 En aquel mismo día de 1908, las trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York se declararon en huelga y ocuparon la factoría. El dueño decidió cerrar las puertas, incendiándose la fábrica y pereciendo las 129 mujeres que se encontraban en su interior.

8-de-marzo-2015

E l Día Internacional de la Mujer Trabajadora se conmemora este año en plena liquidación de los derechos que millones de obreras y obreros, con nuestra lucha internacional y de clase, conquistamos. Y en plena lucha por restablecerlos.

 Somos parte fundamental de la clase trabajadora, millones de campesinas, obreras, inmi­grantes y emigrantes objeto de expolio y abusos. Somos víctimas de las guerras impe­rialistas y de la crisis estructu­ral del capitalismo decadente.

Somos trabajadoras explotadas del campo y de la ciudad, estudiantes ex­cluidas, paradas, jubiladas y pensio­nistas a quienes se nos está privando del pan, la casa y el agua, de una re­muneración y condiciones de trabajo dignas, de paz.

Somos también mujeres organizadas y luchadoras revolucionarias.

No es el día de las Koplovich o las Leticias. Esta no es su causa.

Las organizaciones políticas del refor­mismo hacen la vista gorda al carác­ter clasista de nuestra problemática, y reducen nuestra lucha a un asunto exclusivo de género, situándonos ge­neralmente en el victimismo, en el pa­taleo y a la defensiva.

Las comunistas sabemos que la so­ciedad de clases nació preñada de violencia, violencia de fuertes contra débiles, de clase en el poder contra clase oprimida. Sabemos también que muchas de las desigualdades que como mujeres trabajadoras sufrimos, benefician al capital que nos utiliza como mano de obra barata y le inte­resa que la naturalización de roles y la división sexual del trabajo nos man­tega atadas a labores no remunera­das de reproducción y cuidados.

Luchamos contra la opresión de la mujer trabajadora, lu­chando contra un orden so­cial que aprovecha y necesita esa opresión como engranaje de su dominación y como vál­vula de escape de las tensio­nes que tal orden social crea.

La violencia patriarcal es una de las formas que asume la brutalidad de un sistema político-económico-social, el capitalista, violento todo él desde sus podridas raíces.

Por ello sostenemos que la lucha por nuestra emancipa­ción y la lucha por la destruc­ción del capitalismo son inse­parables.

Luchamos para construir una socie­dad en la que la mujer trabajadora vea garantizados, en el plano material, y no en lo abstracto, su emancipación y su acceso a una total igualdad de derechos.

Queremos paz, trabajo, salarios dig­nos e iguales a los de los hombres, guarderías, lavanderías, atención médica y educaciones gratuitas y uni­versales, tiempo libre, posibilidad de descansar, crear, investigar, gobernar, volar.

Queremos poder decidir sobre ser o no madres, algo hoy al alcance solo de las burguesas, lo queremos para nosotras, mujeres trabajadoras.

Queremos la socialización de todo el trabajo socialmente necesario.

Y luchamos por una sociedad en la que todas las formas de avasallamien­to, entre ellas los hábitos, tradiciones machistas y roles patriarcales, sean eliminados de nuestras vidas.

Jamás el capitalismo nos po­drá garantizar ni un ápice de todo esto que necesitamos las mujeres trabajadoras. Un sistema que necesita recortar siempre más nuestros dere­chos, explotarnos, oprimirnos, humillarnos más y peor.

No caben rostros humanos del capita­lismo y de la opresión patriarcal.

No hay otro futuro para las trabajado­ras que luchar por ponerle fin a toda explotación y construir un mundo de igualdad y justicia.

Para poder llevar a cabo esta tarea, estamos en el Partido Comunista y luchamos por la Revolución Socialista

Autor: Siete Días

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