Editorial

Lo primero es la salud. Eso es indiscutible. Y aunque se pueden ofrecer diferentes matices, lo que están haciendo con un sector como el de la hostelería es totalmente injusto, un maltrato continuado sin piedad.
Ayer, se reunió el Comité Covid regional presidido por López Miras, y entre otras medias, decidieron el cierre de los bares y restaurantes de la Región de Murcia ante el avance de la pandemia de coronavirus que nos sitúa en riesgo extremo, según los indicadores del Ministerio de Sanidad.

A continuación, los dirigentes de las asociaciones profesionales del sector comenzaron a ser informados de la drástica medida. A su vez, los representantes de la hostelería fueron comunicando la nueva situación a sus asociados. Los bares y restaurantes podrán seguir teniendo el servicio de comidas a domicilio y recogida de pedidos en el establecimiento, pero no podrán tener clientes ni en el interior ni en las terrazas.
De esta forma, un nuevo mazazo, otro jarro de agua fría que llega en un momento en el que muchos establecimientos luchan por intentar levantarse y sin haberlo conseguido, los tiran por los suelos de nuevo.
Estado de alarma, toque de queda, confinamiento perimetral, cierre de bares, y mientras coles abiertos, centros comerciales a tope, un sin sentido y unas medidas que se hacen muy difícil de entender al no ir acompañadas de más rastreadores, medios personales en la Sanidad, aumento de docentes de los centros escolares, ayudas a empresas, etc. Este virus lo paramos todos, pero algunos no pierden ninguno de sus privilegios.