Impresiones sobre el número 1.000 de Siete Días Jumilla
Colaboración. Loles Melgarejo Gil. Gerente de Aguas de Jumilla
Hay pueblos que tienen historia, y hay pueblos que, además, tienen quien la cuente, quizá esa sea una de las cosas más bonitas que ha hecho Siete Días Jumilla durante estos 1.000 números: ayudarnos a contar quiénes somos.
En mi caso, además, Siete Días me abrió una ventana a Jumilla. Una ventana desde la que pude descubrir un pueblo que iba mucho más allá de lo que se ve a simple vista. Me acercó a sus calles, sus fiestas, sus tradiciones, su cultura, sus comercios, sus pedanías, su campo… pero, sobre todo, me acercó a su gente. Además, siempre ha dado voz a Aguas de Jumilla para contar su evolución, sus proyectos… y que todos los ciudadanos nos conozcan mucho más.
Un pueblo no son solamente sus grandes acontecimientos, ni su Semana Santa Internacional, ni su Fiesta de la Vendimia, ni su Cristo o su Virgen… Jumilla es mucho más, son las personas que hay detrás de todo esto: estar cerca y mirar donde otros no miran. Escuchar y, sobre todo, dar voz. Convertir lo que hoy vivimos en la memoria de mañana.

Porque el tiempo tiene una extraña manera de llevarse las cosas: las personas cambian, los lugares también y los momentos pasan muy rápido. Pero un día abrimos una página antigua y allí está: una fotografía, un nombre, una historia…Y, durante ese instante, el tiempo vuelve atrás.
Eso son 1.000 números: 1.000 pequeñas piezas de la memoria de Jumilla que cuentan quienes fuimos, quienes somos y quienes seremos.
Por eso, hoy no celebramos solo un periódico. Celebramos que Jumilla tenga memoria y voz y que tenga quién la cuente.
Gracias, Siete Días, por guardar una parte de nuestra historia. Gracias al magnífico equipo que está detrás, con Gustavo López al frente.
Enhorabuena por estos 1.000 números. Y que nunca dejemos de contar Jumilla.









