Editorial

Jumilla pone de nuevo su punto de mira en el Castillo. Ahora lo hace con palas, pinceles y cuadernos de campo. Las excavaciones arqueológicas que acaban de comenzar en la fortaleza suponen una noticia importante para la ciudad.
Durante siglos, la fortaleza ha sido el símbolo más reconocible de nuestro pueblo. Sin embargo, bajo su tierra aún se guarda buena parte de la historia que no figura en los libros: restos de cerámica, utensilios, estructuras y huellas cotidianas que pueden revelar cómo se vivía, qué se comía, cómo se trabajaba y cómo se defendía la gente que habitó este territorio hace cientos de años.


Esa es la verdadera riqueza de una excavación: devolver rostro y voz a quienes nos precedieron. No hablamos solo de reyes y batallas, sino de familias, artesanos y labradores cuyo día a día forjó la identidad de Jumilla. Conocerlos nos ayudará seguro a comprender mejor quiénes somos.
Por eso este proyecto merece el aplauso de todos. Es una inversión en cultura, en conocimiento y en futuro, porque un patrimonio mejor estudiado es un patrimonio más atractivo para el visitante y más valorado por los propios vecinos. Los jumillanos tenemos la oportunidad de acompañar este trabajo con interés y orgullo, cuidando lo que aparezca y difundiéndolo.
El Castillo vuelve a hablar y debemos escucharlo con atención lo que tiene que contarnos.