En clave de sol by Gustavo López
Ayer fue Miércoles de Ceniza. Con este rito comenzó también, un año más, esa cuenta atrás silenciosa que nos conduce hacia uno de los momentos más intensos y especiales de nuestro calendario: la Semana Santa.
Este año, el pistoletazo de salida lo ha marcado un nuevo acto que ha unido tradición e innovación. Se trata de Entre vinos, acordes de Pasión, que ha sido organizado por la Cofradía del Rollo, donde la emoción, la música, el sentimiento cofrade y la cultura del vino, se han convertido en ingredientes perfectos para lograr el éxito. Porque cuando se trabaja en equipo, con la voluntad clara de sumar, de abrir la Semana Santa a nuevos lenguajes y de implicar al público es muy difícil que las cosas salgan mal.
Y si este nuevo evento del Rollo nos ha puesto ya en el camino, mañana viernes y el domingo, la Asociación de Tambores Cristo de la Sangre va a tomar el testigo con el anuncio de sus actos para este año, la presentación de los carteles de las tamboradas 2026 y el almuerzo solidario que organizan en este caso a beneficio de la Asfape.

Sin duda se trata de dos colectivos que hacen las cosas muy bien, que son muy importantes para la Semana Santa de Jumilla, que engrandecen esta fiesta y por lo tanto son una magnífica apertura de la edición de este año.
Por ello, nunca podemos olvidar que nuestra Semana Santa ostenta el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Internacional, por lo que además de honrarnos, debe obligarnos también a hacer las cosas mejor. Porque esta celebración esta llamada a ser la mejor de todas y con diferencia, por su consideración, por disponer de la más alta subvención municipal con muchísima diferencia, por el enorme número de personas que aglutina y, en definitiva, por el interés y atractivo que levanta y representa.
No se puede repetir por inercia lo de siempre, y hay que tener en cuenta que la excelencia se construye desde la suma de esfuerzos y desde la humildad de reconocer que siempre hay margen de mejora. Hay que bajar a la tierra y pisar el polvo, mirando de frente la realidad.
Porque si damos por hecho que aquello que tanto costó conseguir, es intocable porque sí y punto, puede que algún día tengamos que lamentarlo. Y eso sí sería una verdadera penitencia colectiva que no nos podemos permitir.











