En la DOP Jumilla baja la superficie de terrenos dedicados a la viticultura pero crece el número de botellas vendidas

Coag: “El arranque de viñedos en la Región aumenta de forma preocupante”

Mari Carmen Cañete Vera

En plena vendimia en la zona DOP Jumilla, además de valorar la cosecha que se prevé, siempre vuelve a hablarse de la pérdida de hectáreas de viñedo. Esta bajada es real año tras año, pero lo viene siendo desde hace más de tres décadas y es generalizada en toda España. Los motivos son varios, entre ellos, la baja rentabilidad, la aparición de otros cultivos, así como la falta de agua.

Coag: “Es preocupante”

Desde Coag, según asegura su presidente en Jumilla y responsable del sindicato en Murcia, Pedro García “el arranque de viñedo en la Región sigue avanzando de forma preocupante”. La superficie de este cultivo en la Región de Murcia alcanzaba en 2001 las 42.187 hectáreas, mientras que en la actualidad se registran (datos 2020) 21.760 hectáreas, un 50% menos que en 2001, una tendencia que no se detiene”.
Para García, “nuestra Región es la Comunidad Autónoma española con mayor pérdida de superficie de viñedo; en aquellas que cuentan con un mayor reconocimiento histórico se mantiene e incluso se incrementa la superficie y, con ella, la riqueza en dichos territorios, cuando la calidad de nuestros vinos está al nivel de los mejores”.

Por ello, para el responsable de Coag, “el contexto revela la necesidad de actuar en este importante sector; buscando diferenciar y valorizar el producto que ofrece nuestra tierra, todo ello encaminado a que el sector no siga perdiendo potencial, con el grave perjuicio socioeconómico (pérdida de viñedos, productores, empresas, empleo, conocimiento y mano de obra especializada) y medioambiental (el viñedo un elemento vertebrador del paisaje, adaptado a zonas de secano extremo en el que otros cultivos no son viables, siendo su única alternativa al terreno yermo, que genera desertización, corrientes de agua, plagas, etc.). En materia de empleo, el sector elaborador y comercializador genera más de 3.000 empleos directos e indirectos, muy centralizado en las comarcas productoras Jumilla, Yecla y Bullas.
De esta forma, en Coag consideran “urgente poner en marcha medidas que ayuden a parar y amortiguar ese impacto, y ayude a los productores a poder mantener estos viñedos”.
Vinos muy reconocidos

El número de hectáreas cultivadas con viñedos desciende paulatinamente, pero otra realidad es que los vinos se encuentran en uno de sus mejores momentos, pues cosechan premios en medio mundo, se elogia su relación calidad-precio y hay más bodegas en activo que nunca. Hoy en día se cuidan más esos cultivos, con buenas prácticas y mejora en los procedimientos tanto en el campo como en la bodega. Y eso tiene sus resultados, con cosechas de muy buena calidad y por tanto, vinos en la misma línea, cada día más reconocidos a nivel nacional e internacional.
Desde el Consejo Regulador DOP Jumilla, a través de su presidente, Silvano García, también reconocen que “los terrenos dedicados a la viticultura han caído en los últimos años, y se vienen perdiendo unas 500 hectáreas por año, sin embargo, lo que está ocurriendo en esta zona es que se está aumentando en número de botellas vendidas y el vino comercializado, llegando a superar las 30 millones de botellas. Ahora se embotella más, se comercializa más y se demanda más por parte de los mercados nacional e internacional”, indica.


El responsable del ente vinatero añade que “las perspectivas de incremento siguen siendo buenas y deseamos que esto se pueda ver trasladado en la rentabilidad del agricultor que, en definitiva, es la base del sector”.
La zona de producción de la DOP Jumilla cuenta con 22.700 hectáreas, se compone de 7 territorios entre el Sur de Albacete y Jumilla, integrando a 39 bodegas certificadas y unos 1.700 viticultores.

Agricultores preocupados

Ante esta situación, hay agricultores que diversifican sus perspectivas de futuro e implantan otro tipo de cultivo, pero hay otros muchos que no abandonan la viña como uno de los cultivos autóctonos. Un ejemplo de esto último es Antonio Bernal Palao, un agricultor del Altiplano, que pertenece a la quinta generación y que es cooperativista de Bodegas San Isidro, BSI. Antonio se dedica al campo desde pequeño y vive de ello, tiene cultivos en viña baja y en espaldera y muestra su preocupación ante el panorama que prevé: “Por un lado, no hay un relevo generacional, y no se consigue asentar la población en zonas rurales, cuando existen muchos millones de euros de Europa para este fin, pero la realidad es cada vez más se abandonan los campos de agricultura tradicional, con la consiguiente consecuencia, de no atender e infravalorar un sector básico, como es el primario”.


Además, para Antonio Bernal hay otro gran problema y es que “se está sustituyendo la verdadera agricultura, que es la cultura y el respeto a la tierra, la tradicional y familiar que trabajaban nuestros abuelos y nuestros padres, por una nueva figura que ha aparecido con grupos corporativos e inversores que lo que buscan es el agronegocio, que aun siendo legal es amoral”. Para este agricultor, “en esta forma de cultivo, no se trata bien la tierra, con cultivos intensivos, implantando cultivos que no respetan el entorno y que no van acorde con nuestros recursos. Somos zona de secano y vivimos de aguas subterráneas por lo que tenemos que adaptarnos a esta realidad”.
Bernal teme que “si no se actúa por parte de las administraciones que son las que tienen las competencias, ya sea la local, la regional o la nacional, en unas generaciones la agricultura no será tal y como la conocemos”.

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