Loren Martínez Bernal, seleccionador nacional de fútbol sala FEDDI y técnico de Aspajunide

Un referente del deporte local a pesar de su juventud. Fue jugador de fútbol sala profesional desde los 15 a los 22 años, con experiencias en Primera División con CFS Jumilla, ElPozo Murcia y en el Gelko Hasselt de Bélgica. Desde el pasado verano es el seleccionador nacional FEDDI, tras varios años como técnico deportivo en Aspajunide. El pasado mes de diciembre tuvo su primera experiencia con España en el Mundial.

J.J. Melero

Es un orgullo para Jumilla que uno de sus deportistas esté al frente de la Selección Española de Fútbol Sala FEDDI, ¿qué tal está yendo la experiencia? ¿Qué significa para ti?
No me di cuenta de la importancia que tiene hasta el momento en el que estaba abrazado a mis compañeros del cuerpo técnico mirando hacia arriba escuchando el himno nacional. Para mí, significa el reconocimiento a más de 8 años en el sector de la discapacidad, más de 15 años en el fútbol sala y toda una vida dedicada al deporte y sus valores. Poder hacer todo esto desarrollando el grueso de mi carrera en Jumilla me demuestra que no hace falta estar en una gran ciudad o pertenecer a clubs de mayor nombre o peso, sino que dando lo mejor de ti cada día el éxito es una causalidad y no una casualidad.

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo con el combinado nacional?
Sin lugar a dudas, a corto plazo es obtener la mejor versión de cada uno de los deportistas seleccionados: mejorar la condición física, mental y emocional para poder tener autenticas bestias competitivas con un espíritu inquebrantable. Eso nos hará a medio plazo entrar en un ppodio y codearnos de tú a tú con las mejores selecciones. En este Mundial hemos competido todos los partidos sin estar en nuestra mejor versión. Cuando lo consigamos, creo que seremos imparables.

Una lesión te apartó de los meses previos al Mundial e incluso de tu trabajo en Aspajunide, ¿cómo se afrontan estos momentos en los que la vida te cambia los planes sin esperarlo?
A día de hoy la lesión ha sido de las mejores cosas que me han sucedido en la vida. Me ha permitido tocar el fondo más profundo, darme el tiempo y la perspectiva para poder analizar cómo estaba haciendo las cosas, poder mirarme a los ojos y preguntarme con sinceridad y honestidad quién quería ser y cuál era mi propósito. Tras muchas caminatas en la montaña, donde el sonido de la naturaleza permitía armonizar el ruido de mis pensamientos, hoy puedo decir que quiero ser una buena persona que lucha por mejorar día a día y que si puedo contribuir a la mejora personal de los demás creo que es suficiente propósito.


Hay muchas personas, en muchos lugares pidiendo atención, calor, empatía… Están desorientados y no encuentran el camino de salida del agujero oscuro donde nos sumergen nuestros pensamientos, vivencias, traumas y miedos. Yo he estado así varias veces en mi vida y seguramente volveré ahí, pero sabiendo que todo pasa y que cuando todo se vuelve complejo hay que volver a lo más sencillo. Celebra cada pequeña victoria que consigas pues detrás de la superación hay una super acción. Ese es el lema del proyecto que estoy desarrollando ahora en redes sociales: tratar de arrojar un mensaje de esperanza, ilusión y sobre todo superación, además de otras muchas cosas relacionadas con salud y artes marciales, mis dos grandes pasiones las cuales me ayudan a mejorar día a día.

En alguna ocasión has comentado de forma pública que cuando te incorporaste a la disciplina de Aspajunide te diste cuenta que habías encontrado tu sitio. Explícanos por qué.
Porque ahí he conocido a las personas más nobles y puras de corazón. He podido comprobar que ante cualquier dificultad que nos enfrentamos en un momento determinado, basta con que alguien nos trate con paciencia, atención o cariño para aliviar nuestra inquietud, miedo o ansiedad. Todos necesitamos en algún momento determinado ese salvavidas y allí he visto a grandísimas personas volcadas en mejorar el bienestar de los demás. Pero lo que es todavía mejor es la gratitud y emoción con la que se devuelven esas acciones.
Sin duda, no soy la misma persona, pues el Lorenzo de antes no apreciaba tanto las pequeñas pero magníficas acciones que se realizan día a día para mejorar la vida de los demás. Desde aquí quiero agradecer a todos los integrantes de Aspajunide, usuarios, familias y compañeros, todas las muestras de cariño que he recibido durante este tiempo que he estado fuera y su deseo por mi regreso a la actividad laboral.


Y tampoco quiero olvidarme de todas las personas que me han animado, ayudado y apoyado en mi recuperación, en especial mi mujer. Ella es la mejor compañera de vida que se puede tener y mi mayor motivación para ser mejor.


En una reciente entrevista durante el Mundial decías que “por querer darle valor, muchas veces nosotros mismos somos excluyentes”. ¿Qué querías decir con ello y qué harías para que no ocurra?
Voy a tratar de resumirlo, porque esto da para un par de debates, mesas redondas o pódcast. Los que pertenecemos a colectivos que necesitan sensibilizar a la población, para que esta entienda lo primero de su existencia y lo segundo de la importancia de darle a las personas las mismas oportunidades que al resto (en mi caso las personas con discapacidad), muchas veces las excluimos o etiquetamos, tal como acabo de hacer yo en el paréntesis indicando si tienen o no discapacidad.


Para mí, soy entrenador de la Selección de Fútbol Sala, sin apellido o etiqueta. De todos los ciudadanos españoles que podían optar a jugar ese mundial, han ido diez de los mejores de toda España y para mí eso es lo destacable. Pues en el Mundial todos tenían los mismos requisitos para participar, al igual que un mundial sub-18 no puedes participar si tienes más de 18 años y no hay que dar muchas más explicaciones. Pero la realidad es otra y por desgracia todavía hay mucho desconocimiento en la sociedad. Debemos hablar, explicar y narrar una y otra vez las historias de superación constantes que enfrentan las personas con discapacidad, sus familias y entorno, para que se les reconozca el enorme mérito y los escasos recursos con los que cuentan al tener que disputar el partido de la vida teniendo que remontar, estableciendo un símil deportivo.