Editorial

Cuando se acercan las Fiestas Patronales de agosto, Jumilla se enfrenta cada año a esa misma paradoja donde mucho jumillanos están deseando que lleguen estas fechas para salir corriendo y cambiar de aires, mientras que otros que viven fuera, cuentan los minutos e incluso los segundos, para volver a su pueblo y retomar sus raíces.
Jumilla celebra cada año sus fiestas en torno a la Virgen de la Asunción que son bastante peculiares, donde se unen tantos los actos en honor a la patrona como los propios de la Fiesta de la Vendimia, los del Festival Nacional de Folklore, los que organiza el Ayuntamiento con conciertos y eventos para niños, y hasta hace poco, también los Moros y Cristianos.

Además hay otros colectivos que también aprovechan para programar alguna actividad festiva. De esta manera, se consigue un programa denso, muy amplio, que es elogiado sobre todo por los visitantes foráneos. Es decir, que ocurre lo de siempre, tenemos mejor valoración fuera que dentro.
Por eso, siendo conscientes de que estos días de agosto son excelentes para las vacaciones, hay que trabajar para lograr poco a poco que como pasa en otras muchísimas ciudades, los jumillanos se queden en sus fiestas, estén deseando que lleguen, se sientan parte y partícipes, con orgullo, y que una vez que pasen, o unos días antes, disfrutemos también de nuestras vacaciones, pero siempre teniendo en cuenta que nuestras fiestas han de ser cita ineludible.
Hay tiempo para todo.