La Custodia se trasladó desde El Salvador hasta la iglesia de San Juan. Numerosos fieles y devotos, y niños de primera comunión, participaron en el silencioso recorrido.

Lola Tomás Ruiz

El día del Corpus Christi es uno de los jueves “que reluce más que el sol”, según el dicho popular.
La procesión tuvo lugar el domingo siguiente, y en esta ocasión partió de la iglesia de El Salvador, después de la celebración de una eucaristía oficiada por el cura párroco Valeriano Martínez.

En la misa, abarrotada de fieles y devotos, además de las autoridades, se encontraban numerosos niños y niñas que apenas hace unas semanas tomaban el sacramento de la primera Comunión.


Al finalizar, la Custodia salía por la puerta principal de El Salvador, seguida de su palio, y acompañada durante el itinerario por los representantes de las hermandades y cofradías que componen la Junta Central, que portaban sus estandartes y pértigas, desfilaba por calle Pasos, engalanada con arcos y con la disposición de un altar, continuando por calle Cánovas, plaza del Rollo, hasta llegar a la iglesia de San Juan.


Durante el recorrido les acompañó la banda de la Asociación Jumillana de Amigos de la Música.


Llegados al destino, a la iglesia accedían todos los niños, que hicieron un pasillo, para que la Custodia o cuerpo de Cristo, portada por el párroco Valeriano, fuese depositada en su lugar, en el altar mayor, no sin antes rendirle culto y oración por parte de los feligreses, que abarrotaban, por cierto, la iglesia.