Ha sido el encargado de ofrecer el pregón de la Asunción en la iglesia de Santiago, ante la imagen de la Patrona.

M.Carmen Cañete Vera

Con la imagen de la Patrona de Jumilla ya en la parroquia Mayor de Santiago, después de ser trasladada desde la iglesia de San Juan, el pasado domingo tuvo lugar su pregón, ofrecido por el catedrático en Arqueología de la Universidad de Murcia e Hijo Adoptivo de Jumilla, José Miguel Noguera quien compartió un discurso como “hombre de fe”, profundo y emotivo. Antes, fue recibido en el Ayuntamiento por la alcaldesa, Seve González, y la corporación municipal, además de miembros de la Cofradía de la Patrona y colectivos locales.


Una vez ya en Santiago, y tras la celebración de la misa, concelebrada entre el párroco de Santiago Manuel de La Rosa y el de San Juan, Jerónimo Hernández, arrancó el acto del pregón.

Presentado por su amigo personal Pedro Alonso

José Miguel Noguera fue presentado por su amigo personal Pedro Alonso. Éste, además de hacer un repaso por su currículum, destacó, entre otras muchas cosas, que el pregonero es una “persona que muestra su orgullo de sentirse jumillano y trabaja por mantener las tradiciones” y se mostró rotundo al afirmar que “seguro pondrá voz al sentimiento de todo un pueblo”.

“Un pueblo al que quiero y admiro profundamente”

José Miguel Noguera comenzó su discurso asegurando: “Ser pregonero de las fiestas mayores de Jumilla y de su insigne Patrona constituye una de esas distinciones que no engrandece a quien la recibe, sino que lo comprometen aún más con el pueblo que se las concede”. Expresó su intención de ofrecer un pregón como “una conversación nacida del afecto, un diálogo sincero entre quien os habla y un pueblo al que quiere y admira profundamente”.


Reconoció que Jumilla es una ciudad que “ha ido ocupando un lugar especial en mi vida y en mi corazón. Hablo como católico practicante que contempla estas fiestas no solo como una magnífica expresión de la cultura popular, de la convivencia y de la alegría compartida, sino también como una manifestación viva de una fe transmitida de generación en generación, una fe que ha modelado el alma de este pueblo y que encuentra cada mes de agosto su expresión más hermosa bajo la mirada maternal de Nuestra Señora de la Asunción”.

Recuerdos de infancia

Noguera recordó sus veranos de la infancia en Jumilla y donde conoció amigos, compañeros y maestros y donde descubrió por primera vez a la Virgen de la Asunción: “Cada 15 de agosto contemplaba, con el asombro limpio de los niños, cómo la Virgen recorría las calles de Jumilla entre flores, música, campanas y plegarias”. Subrayó que la de Jumilla “es una feria nacida de la historia, trabajo y fidelidad, por eso, cuando vuelvan a sonar las campanas anunciando las fiestas, éstas nos invitan a renovar una herencia viva”. “Desde hace siglos, hay una mirada que ha contemplado cada una de las vendimias, cada una de las generaciones, una mirada que nunca ha dejado de esperar, la mirada de Nuestra Señora de la Asunción”, añadió.


El pregonero, entre otras muchas cosas, resaltó que “el verdadero secreto de la devoción que Jumilla siente por su Patrona no nace en los archivos, comienza en el corazón, porque nadie necesita que explique lo que significa una madre, es un lugar al que siempre se puede volver, el refugio donde nunca sobra nadie”. “La certeza de Jumilla es saber que, pasara lo que pasara, siempre había una Madre velando por este pueblo. Cuando pronunciamos el nombre de Nuestra Señora de la Asunción, estamos diciendo quién ha custodiado el alma de este pueblo, generación tras generación”.


José Miguel Noguera terminó su pregón pronunciando una oración a la Virgen, agradeciendo sus “siglos de protección” y le pidió que “mire a nuestros jóvenes, a nuestros mayores, a quienes trabajan esta tierra, a quienes sufren y a todos los que caminaron detrás de ti”.
El pregonero de la Virgen de la Asunción recibió un obsequio de recuerdo de manos de la presidenta de la Cofradía Fili Simón y posó con asistentes a este acto.

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